PITÓN DERECHO La marimba que se escuchó al final de la misa dedicada
a Milton Castellanos Everardo nos trajo las imágenes de una película filmada en
1940 llamada, precisamente, Al Son de la Marimba. Juan Bustillo
Oro dirigió a Fernando Soler, Emilio Tuero, Marina Tamayo y en ella el que
sería gobernador de Baja California aparece momentáneamente en una escena de
baile filmada en el paisaje chiapaneco.
PITÓN IZQUIERDO Al paso de los calendarios Milton por razones de su
vocación dejó la selva chiapaneca con sus frutas y colorido y apareció, después
de un entreacto chilango, entre los hervores de Mexicali sin la humedad
selvática y sí en medio de arenales y algodoneros. En su nuevo entorno se dio a
construir el prestigio necesario para gobernar el estado. Después de lograrlo,
ahora descansa en paz.
PITÓN IZQUIERDO, OTRA VEZ Es natural que en la ceremonia fúnebre el
honrado con el acto reciba aplausos y elogios de quienes asisten. Cosa distinta
sería que esa persona recibiera, cuando vivo, muestras de aceptación y aplausos
en un evento colectivo público que no hubiera sido convocado en su honor, Pues
bien, una tarde Milton dio una vuelta al ruedo en Calafia entre aplausos y
gritos de aprobación.
PITÓN DERECHO Sobre unos terrenos amplios y desérticos del Mexicali
de los 70, el gobernador Milton propuso más que un proyecto urbanístico, algo
más parecido a un espejismo. Alcanzó a vislumbrar los edificios de las
delegaciones federales y los correspondientes estatales. Además, divisó el
edificio del congreso local y otros inmuebles necesarios para el quehacer
político. Todavía más, decidió incluir un teatro y una plaza de toros para
redondear la visionaria concepción urbanística sobre unos terrenos que parecían
flotar en el calor. Todo sobre un desierto con apariencia de intratable.
PITÓN IZQUIERDO Entonces Mexicali ya tenía 25 años sin plaza de
toros y esto equivalía a un tercio de su vida. Empezaron los trabajos cavando un
gran cuenco que parecía mina a cielo abierto y que poco a poco fue tallándose
por los tractores para convertirlo en un cono para graderías. Cuántas tardes sobre
esos esbozos de plaza los taurinos compensábamos la frustración de no tener corridas
inventándolas dentro del espejismo compartido. Poco a poco la plaza se iba
elevando con sus columnas y paredes, corraletas y arcadas con pasillos.

PITÓN IZQUIERDO La imaginación se había concretado en algo real y ahora
Mexicali, y nosotros, teníamos una plaza de
toros. Algunos alucinados fuimos dueños momentáneos de ella mediante
unos bonos que no alcanzaron a sobrevivir la siguiente gubernatura.

DESPLANTE Alguna vez le oí aceptar que el poder no transformaba a
los hombres, sino que los descubría. Los que eran ineptos o patanes se exhibían
públicamente cuando tenían el poder. Los prudentes, inteligentes, visionarios ya
lo eran antes de ocupar el puesto. Los generosos, los equilibrados habían
nacido así, sólo que con los reflectores del poder los podemos percibir en la
plenitud de sus cualidades.
RECORTE FINAL. En su caso, se
nos queda grabado Milton como valiente,
sensato, sagaz y su desempeño como hombre público se basó en esas cualidades en
el orden en que las circunstancias lo requirieron. Antes de ser funcionario
público ya tenía sagacidad, valentía, sensatez. Cuando fue desplegó esas
cualidades y a partir de hoy las seguirá luciendo en mi recuerdo. Óle, Milton.
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