
PITÓN IZQUIERDO Esta celebración pasará al recuerdo colectivo por El Payo y por Ordaz de excelente trapío. El capote y el principio de la muleta fueron de trámite. Luego El Payo tomó el ritmo del arte con un toro de embestidas cortas con búsqueda de zapatillas. Nos elevó con su magnífica lidia. Cuando el toro quedaba corto, El Payo impasible con los cuernos rozando la taleguilla tocaba casi imperceptiblemente el cuerno contrario y salía con elegancia lenta del acoso.

PITÓN IZQUIERDO Esta injusticia taurómaca se da por una aritmética obnubilada. Se dice que hay tres tercios, pero éstos se desdoblan, por los adminículos que se emplean, en cinco segmentos: Capa. Pica. Banderillas. Muleta. Estoque. Este quinteto de utensilios, tan distintos unos de los otros, debería ser la razón para calibrar la vida del toro en el ruedo, en cinco etapas y por consiguiente, el desempeño de los toreros en cada una de ellas.
PITÓN DERECHO ¿Pero si evidentemente son cinco, por qué se habla de tres? Se deja oír un clarinazo entre capa y pica. Ese toque, ¿qué es lo que separa? ¿El cambio de enseres? Otro trompetazo nos prepara para las banderillas y otro más para la muleta. Pero la muleta no llena, por sí sola, esa última parte de la lidia, ya que su operación pude opacarse hasta el olvido por una mala estocada. ¿Por qué es así, si ambas pertenecen a un mismo tercio? ¿Por qué dividimos en dos, ese tercio? Esa separación en dos no es una especulación, porque ya tiene años de ocurrir en todas las plazas del mundo (Menos, obviamente, en las que simulan la tauromaquia con corridas incruentas).
PITÓN IZQUIERDO La explicación es añeja: se trata del sacrificio de la bestia, momento cúspide de la faena. El asunto es el misterio de la Muerte sobre la Estética de la Capa y Muleta. Esta persistencia del sacrificio como culmen de la corrida, es porque ésta, como cualquier otra expresión cultural, aunque vive con los tiempos de bondad ecológica y por eso le cuesta dejar de ser una liturgia exclusiva para la muerte del toro , han de pasar épocas para transformarse en una experiencia de belleza de vuelos de capas y trazos de muletas que nos haga olvidar el sacrificio.

RECORTE FINAL Mientras tanto El Payo, agigantado con la muleta no pudo poner los gavilanes en todo lo alto, al primer intento, así como tampoco en la primera parte del capote había sobresalido. No recibió trofeos por el imperio que ejerce el Sacrificio del toro sobre la Estética de la Capa y Muleta, que pueda desplegar su matador.
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