PATIO DE CUADRILLAS Este título pudiera referirse a una empresa vinculada a
un medio de comunicación masiva, pero no es así. Trataré en esta ocasión de un
tema concerniente a la tauromaquia y sí, ligado a los tres ítems anunciados.
TALLANDO LA TIZA Todos los taurinos con la suficiente edad de haber deslizado
el cursor de una regla de cálculo y escuchado con la oreja pegada al aparato de
radio las peleas de Sugar Ray Robinson, o los juegos de Beto Ávila, recordamos
las corridas de toros narradas por Paco Malgesto.
CIELO ANDALUZ Todo ese encanto desapareció fulminantemente con el
advenimiento de las calculadoras de mano, de la televisión que podemos llevar en
nuestros bolsillos y de los paquetes turísticos que nos llevaron al extranjero para
presenciar en vivo (nunca el término mejor aplicado), esos eventos que vistos
directamente NO SE PARECÍAN a los que habíamos recibido por los cronistas.
INTERCAMBIO DE CAPOTES Al menos tal me sucedió. Recuerdo que cuando
presencié mi primer juego de béis en Ciudad Juárez (Los Indios de Juárez), me
quedé esperando que Vinicio García o El Popeye Salvatierra doblaran la pelota a
primera…O que El Chebo Hernández, castigara a puñetazos a Nicolás Morán.
Tampoco vi los pases hondos y profundos de Silverio y Manolete en mi primera
corrida en vivo.
PASES DE TANTEO (Esa fue mi suerte; presencié el primer corte de rabo de la
México) Con el tiempo he llegado a comprender que el lenguaje hablado mantiene
lejanías insalvables cuando trata de asuntos de la emoción estética emanada de la
vista, aunque algunas veces se aproxime en algo.
EMBESTIDAS SUAVIZADAS CON VERÓNICAS Cuando sólo existía la radio para
que los ausentes conocieran lo sucedido sobre el ruedo, las exigencias para quien
empuñara el micrófono era narrar las vicisitudes para que el radio escucha se
enterara de un evento que, aunque no siempre resultaba así, tenía pretensiones
estéticas.
SALEN PICADORES Imposible sustituir la ausencia con una narración. ¿Cuántas
veces logró el locutor que el radioescucha gritara un Óle? El mismo narrador
entusiasta ¿cuántas veces habría olvidado las palabras porque él mismo estaba
conmocionado por el arte mientras el radioescucha sólo oía la gritería? Por
entusiasta que fuera el del micrófono no provocaba broncas domésticas, aunque
se dieran en los tendidos.
QUITES EN LOS MEDIOS Con el advenimiento de la televisión borrosa en blanco
y negro y después con la alta definición a colores, los taurinos entramos a otro
nivel. Ahora teníamos evidencias visuales que no siempre correspondían con la
narrativa del cronista.
CITANDO PARA UN PÉNDULO EN LOS MEDIOS Para empezar, nosotros
presenciamos las incidencias con la vista entregada por quien maneja los lentes y
no tenemos la del locutor quien con esa discrepancia nos habla como si
estuviéramos hombro a hombro. Luego se da el caso, frecuentemente perpetrado
en el fut, de repetir lo que estamos viendo.
ENHIESTO SE PASA AL TORO POR UN COSTADO Así, podemos ver que el
jugador corre por la banda y patea el balón hacia un compañero que no alcanza a
controlar el pase. Entonces el locutor nos dice: ¨fulano de tal corre por la banda y
patea el balón hacia zutano que no alcanza a controlar el pase…¨Precisamente es
lo que estamos viendo ¿cuál es la necesidad del espectador TV de que le digan lo
que ve?
REPITE SIN ENMENDAR Por supuesto que esas tautologías visuales también se
dan en las corridas televisadas. ¨La montera cae con los machos hacia abajo¨
Mhhh. Uno esperaría que el locutor en corridas televisadas complementara lo
visto con alguna información sabia, pero…
TANDA DE DERECHAZOS ¿Entonces? No hay forma de compensar la ausencia,
lo que necesitamos es doblegarnos al ¨Peor es nada¨ Y tener que aguantar eso de
que: ¨vamos a ver lo que pasa…¨ Uff. Los radioescuchas requerimos de la mayor
información para imaginar lo narrado. Los que estamos frente a la pantalla
complemento de lo visto y aquellos que podemos asistir, una compañía
enterada.


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