
PITÓN DERECHO, OTRA VEZ El torero, creador de dos obras de arte llamadas Tanguito y Pizpireto, una vez escuchado al quejumbroso literato condescendió sensatamente diciéndole al autor de Ulises Criollo: ¨Ni modo; ¡A torear, Don Pepe, a torear!¨
PITÓN IZQUIERDO Bueno, eso escribe Loret de Mola, pero en el recuerdo de Silvia Pérez el interlocutor de su padre es Octavio Paz; ¨Ni modo, ¡A torear, Don Octavio, a torear!¨ tendría que ser, si la memoria fuera de confiar, el consejo sarcástico que hubiera ofrecido el Faraón de Texcoco.
PITÓN IZQUIERDO Pequeña fortuna que es más creíble que la bicoca de 5 mil mencionada por Loret de Mola.
PITÓN IZQUIERDO, OTRA VEZ En cualquiera de los casos imaginamos al intelectual que pregona sus libros entre legiones de analfabetos funcionales, alternando con el artista que ve pasar la muerte cuando hace arte y que cobra mucho. Habrá que ubicar a Vasconcelos u Octavio Paz, en su relativamente segura entrega a las letras, deseando recibir lo que un torero gana cada que se faja con el toro.

PITÓN IZQUIERDO Además, ¿quién es capaz de preguntarle a otro cuánto gana? Solamente el nefasto funcionario de Hacienda. Estamos por concluir que todo el episodio no es otra cosa que un anónimo aporte a las sagas taurinas.
PITÓN DERECHO Sólo que aquí no termina la botana: otro asistente a la amena tertulia dijo sin identificar la fuente, que esa anécdota se había dado muchos años antes, con otro reparto de papeles: el torero sería Joaquín Rodríguez, ¨Cagancho¨ y el escritor Alfonso Reyes. El mismo ambiente de convivencia y el mismo muro de lamentaciones: la injusta desproporción entre cuánto devenga un torero y la retribución para quien escribe libros: ¨Ni modo, ¡A torear, Don Alfonso, a torear!¨ debió ser la variante en la invitación, pero, de nuevo, Alfonso Reyes no estaba en la inopia.

PITÓN DERECHO Pero luego cambia de lidia y ensalza la tauromaquia en respuesta a una invitación de Jorge Fosado, en el libro Fiesta de la Raza: ¨Me sigue pareciendo que una buena corrida es el más bello espectáculo de todos los que se ofrecen al público en la época moderna (…) de suerte que, ante la invasión de luchas, boxeo y foot—ball (sic), se nos convierte en obligación patriótica defender la subsistencia del toreo.¨ Órale.

PITÓN DERECHO No hemos revisado in extenso su obra en búsqueda de indicios de su afición, pero, por lo hallado, podríamos inducir su reposada lejanía de la tauromaquia. Suponemos que sí debió de leer El Arte del Birlibirloque, pero que su lectura, si ese fue el caso, no lo envalentonó para salirle al toro y dedicarle una de sus parrafadas geniales y prefiere saltar al callejón sin comprometerse. No lo imaginamos en una chorcha con taurinos; cancelemos, pues, su intercambio de puyas con Cagancho.
DESPLANTE Tal vez sea ocioso dilucidar qué es artificio de la imaginación y cuál fue el evento real. Además, ¿importa? Debemos quedarnos los taurinos con la idea de que cualquier carcomido por necesidades, si quiere vivir en plenitud, le bastará torear como El Juli o José Tomás.
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