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sábado, 1 de enero de 2011

EL NUEVO TORO


A la memoria de Quico Santana y su Misión cumplida


PITÓN DERECHO Esa tarde en Calafia Manolo armonizó varios pases seguidos y suficientes para llevar al toro de los medios a toriles, sin permitir momentos muertos. Fue una secuencia con la muleta armada con el estoque de muerte, lo que indica que lo hizo antes de retirarse, porque cuando volvió ya utilizó el simulado. Regresando a esa coreografía insólita, hecha a toro brindado a Quico Santana, éste correspondió la cortesía con una cena, Durante la misma, saboreada ya en otra columna, Manolo le restó importancia a la proeza, que a mí me había pasmado.

PITÓN IZQUIERDO También la memoria visual recrea aquella secuencia que El Juli le dio a un Barralva en Tijuana, y que requirió de una sola evolución, una sola. Con un cite montó tres pases. Fue con la derecha: el Barralva, que había sido incierto hasta ese momento, observaba desde lejos. El Juli le presentó la sarga y cuando arrancó la amplió, el toro se tocó, arremetió y al llegar a la jurisdicción inició El Juli el pase, embarcándolo, todavía sin templarlo y luego, al asentar los riñones se dio la densidad del temple en el fondo de la muleta y al despedirlo lo viró levemente para el siguiente pase. Óle.

PERDIÉNDO DE VISTA AL TORO La Dosantina, el Circurrete, la Poncina y otros más, son pases que por enredarse al toro casi en círculo completo, son en realidad varios pases sin solución de continuidad y que sólo con un toro “moderno” pueden disfrutar el autor y el público. Si se nos permite la insistencia diríamos que la fiesta de los toros ha ido, con el nuevo toro, de pases entrecortados por pasos de recuperación y enmienda, hasta dos o tres pases hilvanados, en una sola embestida.

PITÓN IZQUIERDO En la corrida de la México del 5-XII-10 Talavante amalgó una vitolina con una arrucina y un desdén, Empezó con la derecha, atrajo al toro, lo pasó y con el mismo trazo fluido se colocó la muleta a la espalda, giró a la derecha casi 180 grados y al volverse el toro, lo enganchó con una arrucina que desmayó en un desdén para despedirlo. Óle.

PITÓN DERECHO Todos los pases recordados fueron un montaje sin solución de continuidad, sin interrumpir la coreografía. Esto es, sin intercalar pausas en la acometida del toro y por lo mismo alargando el temple. En todos ellos la conjunción de toro y torero floreció en esa emoción estética exclusiva de la fiesta de los toros.

PITÓN IZQUIERDO Ahora bien, ¿Cómo son posibles proezas tales? A mediados de la centuria anterior difícilmente se hubieran visto con la frecuencia que ahora las disfrutamos. En las dehesas no pacían ese tipo de animales. Los ganaderos no hacían esa clase de crianzas. No habían logrado ligar, en tantos hatos, la nobleza con la fijeza, con ese temple.

PITÓN DERECHO Aclaramos que no se postula que el temple lo aporta exclusivamente el animal; el diestro hace lo suyo, que es lo más. Lo que sí nos atrevemos a decir que es más prenda del torero, que del animal. Un torero con ese don tiene más oportunidad de templar las embestidas de un toro con notas de tienta medianas, que un toro noble y bravo la tenga de ser sea templado por un diestro del segundo grupo que, a lo sumo, solamente aprovecharía la inercia de la embestida toreando con alegría al compás del toro, pero sin templarle en sus acometidas ni mucho menos trenzando dos o tres pases a partir de un solo cite.

PITÓN IZQUIERDO El domingo 12-XII-2010, en la plaza México, Castella indultó un toro con unos 70 pases, incluyendo 8 verónicas. En la pica el toro recibió un arañazo y perdió las manos. Los siguientes minutos fue llevado a media altura en decenas de pases lentos y envolventes y también cayó. Cuando fue concedido el indulto por la petición del público eufórico, el diestro francés trazó un meandro con pases lentos y terminó la vida pública de Guad

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