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viernes, 20 de marzo de 2020

LA FIESTA MEXICANA



PATIO DE CUADRILLAS Iteramos que todas las plazas de toros del mundo tienen dos reglamentos,  aseveración que no ha recibido desmentidos. 1º El Reglamento establecido por la autoridad municipal que resulta ser el viacrucis que debe transitar el delegado, juez o presidente de la corrida y el 2º, Los Usos y Costumbres no encuadernado aunque es del conocimiento de los lugareños mismos que se regocijan en la fiesta y hasta se pitorrean ocasionalmente del reglamento escrito, aun cuando no lo conozcan. Tal vez la totalidad de las broncas que se dan de tarde en tarde no sea otro asunto que la interpretación de ambos reglamentos. 




LIÁNDOSE EL CAPOTE Conocer Los Usos y Costumbres de Doxey[1] fue uno de incentivos que me llevó a esa plaza en el Estado de Hidalgo. Está a 52 kilómetros en línea recta al oeste de la capital Pachuca y es una de la veintena de cosos similares dispersos en el territorio con montañas y llanuras del estado que cuenta además con una docena de ganaderías de reses bravas. El cupo es de unos dos mil aficionados y a 60 kilómetros a la redonda están las plazas de Vicente Segura en Pachuca, la del Carmen en Caxuxi y cortijos del Brillante de Tlaxcoapan, La Ilusión de Tepetates y Puerta Grande en Tilcuautla, donde habitualmente se disfrutan rituales taurinos.

TALLANDO LA TIZA Un anuncio al lado de la carretera nos lleva a una mujer que atiende un brasero. Está preparando quesadillas de escamoles y chicharrones prensados. Al sentarnos en torno de la elemental mesa, sabemos que la carta es más amplia: pulque, tacos, quesadillas, café, refrescos embotellados. Decidimos por los escamoles, chicharrones y pulque curado de pistache aunque también había blanco. ¡Qué bien se llevan los escamoles con el curado de pistache! Sin anotación escrita la doña recuerda los bocadillos y presenta la cuenta exacta. Al llegar a la plaza una hora más tarde rematamos con un elote asado emplastado con mayonesa, revestido con ralladuras de queso, con  graffiti de polvo de chile rojo y ensartado en un palillo higiénico reusable que impide la transferencia del menjurje a las manos aunque no a la cara.

CIELO ANDALUZ Mi grupo está formado por Luis Gallardo un matador de toros que es el instructor de El Maletilla, un adolescente que participará y mi tocayo, padre del matador. Los tres son miembros de la Escuela Taurina Jorge Gutiérrez con sede en Pachuca, Hidalgo. Tiene funcionando unos diez años. Además de El Maletilla en esa escuela asisten una decena de niños y adolescentes aprendiendo a amalgamar el miedo con la técnica para desarrollar la creatividad artística frente al peligro provocado por ellos mismos: una bestia que ataca sin adiestramiento previo.  

CAMBIANDO LA SEDA POR EL PERCAL Llegamos a Doxey tierra Ñañú, hábitat de una de las sesenta etnias que persisten en México con su idioma, historia  y costumbres. El asentamiento no se distingue de otros del centro del país. Claro en quinientos años de interpenetración cultural la etnia ha incorporado muchos rasgos del mestizaje mexicano del rumbo. Por ejemplo lidias a la usanza española ya han sido  aclimatadas, la indumentaria, los nefastos refrescos gaseosos. Se conservan elementos como la comida regional y el pelo negro de las mujeres y hombres, a diferencia de las muchedumbres citadinas en donde  es muy visible la casi polarización de pelo rubio de ellas y el negro o canoso entre los varones.

¡PUERTA! Por ser parte de la comitiva de El Maletilla nos designaron una casa frente a la plaza para que el torero se vistiera. Desde ahí se podía observar la puerta de entrada. Poca asistencia. Los vendedores de comida ponderaban sus bocadillos y  la ventana como sordina no dejaba llegar los gritos y sólo se filtraban los gestos. El Maletilla absorto en sus imágenes puestas sobre una mesa. Todos guardábamos silencio mientras terminaba de enfundarse el chalequillo. El lento ritual de vestirse un torero me ha parecido siempre que es enfundarse en una mortaja. El miedo trasminaba la tarde. Algo dentro el pecho que nos hace sentir el vaho de una calamidad.  Cuando salimos de nuevo al día y caminamos a la plaza empezamos a aligerar el paso bajo el sol.

PITÓN IZQUIERDO A mi tocayo lo comprometieron de Juez. Una hora y media después de lo anunciado empezó el ritual taurino. Había corrido la voz que los toreros pedían su pago antes de jugarse la vida. Dentro de la plaza los compradores de papas a la francesa acompañaban el bocadillo con chiles jalapeños en escabeche. Un vendedor de dulces traía su mercancía en una canasta que colgaba de su cuello con las golosinas y las monedas de su comercio. Los brazos le terminaban cerca de las muñecas y por manos tenía sendos cilindros negros que cubrían los muñones. ¨ ¿Cómo le hace para dar cambio?¨ preguntó una niñita a su mamá que la calló. El sol pesaba y las cervezas se vendían bien, en su propio  envase vítreo.

PITÓN DERECHO El cartel era variado: tres matadores, un novillero y un niño torero;  ganado de La Paz, una ganadería del rumbo. Allá por la puerta de cuadrillas, en las gradas vacías un perro ladra furiosamente cada vez que el toro pasa cerca. El matador Chihuahua toreó con naturalidad y con muchos pasos entre pase y pase. El novillero Alejandro Adame puso la suavidad en la tarde y pudo hilar con primor algunos pases. Silis, el matador, triunfó con su personalidad y fuerza. Garza Gaona el otro matador no pudo acordarse de ninguno de sus ilustres apellidos.

PITÓN IZQUIERDO El perro ladrador y un colega aparecieron sobre la arena como espontáneos y no permitían que el ofuscado torero pudiera descabellar al toro. Ladraban y atraían la mitad de los peones que por falta de una puntilla habían dejado que fuera el matador que picoteara al toro con el estoque desatinado, mientras ellos ahuyentaban a los canes. En otra plaza los asistentes hubieran dirigido una silbatina soez al Juez  pero en Doxey los perros fueron un regocijo que (me pareció), en un momento arrancaron un óle. Por fin el torero acertó.

PITÓN DERECHO El  Maletilla no tuvo suerte con su becerrón y resolvió su turno con destreza sin tocar las orillas del arte. Casi de noche terminó la jornada. El inmueble carece de iluminación eléctrica y con la ayuda de las linternas de los teléfonos celulares ahuyentamos las sombras de los escalones para salir cuidadosamente a la oscuridad externa donde persistían algunos vendedores.

PITÓN IZQUIERDO Al regreso nos detuvimos en una fonda concurrida al aire libre. Un pedigüeño se declaró centroamericano y agradeció algunas monedas. Acto seguido pidió un platillo y se sentó junto a nosotros. Mi selección fueron tacos dorados que me fueron servidos caldosos en un plato hondo y con cuchara; la presentación extraña me disuadió de pedir arroz porque tal vez lo hubieran servido con popote.



RECORTE FINAL Días después encontré a un hablante de Ñañú que me informó sobre el significado de Doxey (Su pronunciación fue Doshéy) que es ¨tepalcate viejo¨, es decir viejo trozo de cerámica. 


  

[1] AZCUE Y MANCERA, Luis/ TOUSSAINT Manuel/ FERNÁNDEZ Justino. CATÁLOGO DE CONSTRUCCIONES RELIGIOSAS  DEL ESTADO DE HIDALGO. (MÉXICO MCMXLIII) Talleres Gráficos de la Nación. Dos  Vol. / CXXXI y CMXIII pp. Con índices y fotografías. La referencia como Doxhey se encuentran en Vol. II, p. 417.

miércoles, 26 de febrero de 2020

¿Y LOS VILLAMELONES, QUÉ?


Para Primo Tommy y su gusto por la Fiesta

PATIO DE CUADRILLAS Son evidentes tres especies de asistentes a los rituales taurinos: a) Los Conocedores, b) Los Aficionados y c) los Villamelones. Esos tres grupos tienen una visión distinta de la tauromaquia. Aquellos, los Conocedores perciben las pequeñas desviaciones del ritual, alaban detalles invisibles para el resto de los asistentes y tienen un vocabulario específico para el toro, el torero y el comportamiento de ambos, redactado durante siglos y que no están dispuestos a someter a revisión. Conocen el comportamiento y genealogía de las ganaderías  y el valor, la técnica y creatividad que los toreros deben aplicar para obtener de esos animales el arte efímero de la tauromaquia. Los Aficionados por su parte han acumulados en sus asistencias muchos conocimientos de los destellos exteriores de la fiesta y alaban a los héroes pero no muestran interés para hurgar mayores detalles. Los Villamelones son los que llenan las plazas cuando la fama de los toreros o el día de asueto resultan atractivos y se divierten.

LIANDO EL CAPOTE DE LUJO Si somos rigoristas para referirnos a ellos no podemos hablar de especies de asistentes porque este vocablo, cuando se aplica a seres palpitantes implica que entre ellos no pueden reproducirse. Pero en el caso de los taurinos es factible el tránsito entre ser Aficionado y convertirse en Conocedor, esto es si hay suficiente interés. Asimismo el soberano Villamelón puede llegar a ser Aficionado y hasta convertirse en Conocedor. Aquí los extremos se tocan, porque curiosamente hay Conocedores que en el fondo, aunque no tienen mucho la verdad es que son Villamelones Ilustrados. (¡Serendipia! ¡Ya apareció otra especie!)

TALLANDO LA TIZA Aquí encontramos un fenómeno curioso: pocos taurinos se proclaman como Conocedores, a lo más que llegan es a declararse como allegados a la fiesta y que han visto toros desde hace tiempo y algo han aprendido, porque de toros, sólo las vacas saben. Pero cuando abandonan su modestia gritonean y definen a los Aficionados y Villamelones como ignorantes de la Fiesta. Tenemos que los Aficionados y Villamelones son denostados por los periodistas taurinos y Conocedores como la caterva de poca razón y bajo entendimiento que adultera la fiesta.

CIELO ANDALUZ  Pocos de los llamados Conocedores han caído en cuenta que los Villamelones forman una especie en peligro de extinción y que cuando desaparezca con ella se lleva la Fiesta. La Fiesta para sobrevivir depende de quienes la gozan sin conocerla pero que se forman frente a las taquillas, costumbre que no todos los Conocedores tienen.

CAMBIANDO LA SEDA POR EL PERCAL Claro que la extinción no sería total porque siempre habrá cortijos para espectáculos tal vez clandestinos  para el goce de minorías taurinas afortunadas, pero lo que es la Fiesta de Fiestas, el griterío en los tendidos y las broncas contra el Juez o contra el diestro es para solaz y esparcimiento de las multitudes; precisamente los que están volviendo la vista a otro lado.

PITÓN DERECHO Esto viene al caso porque en la última corrida de la temporada 19-20 en La México, un toro de más de media tonelada, tumbó dos caballos, embistió con emotividad en el quite del alternante que pudo apresurar dos chicuelinas por el cuerno izquierdo y otras por el derecho. También por su movilidad los banderilleros colocaron los dos primeros pares  de los medios hacia dentro y el tercero de dentro hacia los medios hilando el envite del segundo. Óle.

PITÓN IZQUIERDO Luego con el matador ya iniciando la faena el toro embistió en dos doblones por el cuerno izquierdo y no se le vio que tuviera ese lado imposible. El viento pudo ser la razón por la que el matador toreara por la derecha defendiéndose con la extensión que el ayudado le ofrecía.

PITÓN DERECHO Fue una faena derechista emocionante por la intermitencia de las embestidas amenazantes a media altura bien sostenidas a pie firme por Saldívar. Al rato se pedía el indulto y los cronistas dictaminaron que era imposible darle gusto al nuevo público  que es bien venido, pero que tiene que aprender. Después de la estocada el toro tardó en doblar y tuvo que ser descabellado. Al ser arrastrado el público aplaudió al toro en homenaje que los cronistas tampoco consideraron apropiado.

PITÓN IZQUIERDO Recordemos la memorable proeza de José Tomás en Nimes el 16 de septiembre de 2012 cuando en su encerrona indultó a Ingrato, de Parladé. Este animal brincó  en una embestida y cayó dentro del callejón y asimismo se acomodó en la historia taurina con ese hecho raro: un toro que salta al callejón y que es indultado. Un cronista dijo que el salto pudo ser indicio de bravura.[1]  

TORO DE REGALO Bien. Recordemos que La México, como todas las plazas de toros del mundo tiene dos reglamentos: el oficial autorizado por las autoridades y el que impone la costumbre de los asistentes--de aquí y de allá. Dijimos en otras ocasiones que cuando se dan las broncas es por el choque de ambos reglamentos. El público bienvenido ese domingo pidió el indulto agitando los pañuelos en los tendidos y también en las barreras. El indulto es facultad del Juez de Plaza y no fue concedido. Esto del indulto como muchos  otros elementos de la Fiesta, tiene varias funciones. Creemos que la  principal --cuando se da, tiene el propósito de perpetuar la calidad del toro. Su bravura por ambos cuernos, su fuerza, su capacidad de transmitir peligro, su trapío, su permanencia. Otra función del indulto es el prestigio para la ganadería que lo exhibe con orgullo. Asimismo el público eufórico al lograr el perdón se siente factor importante de esa tarde.

PITÓN DERECHO No todos los toros favorecidos con el indulto colman el paradigma de los ganaderos, quienes en tal caso deciden no aparearlos aunque enmarquen la noticia en los muros de su hacienda. Uno de ellos (ganadero, no muro) me dijo una tarde en que le habían indultado, que  no quería al toro porque ¨ yo ya tengo el semental y tengo la madre, ¿entonces?... ¨ En otras ocasiones obsequian el ejemplar a otros ganaderos secundarios o incipientes o ¨le dan las tres¨ a algún temerario ansioso. Los mismos asistentes que otorgaron el indulto con el paso del tiempo sólo recuerdan que estuvieron ¨esa tarde en que se indultó un toro¨.

REMATE FINAL También el César tenía la decisión última para concederle la vida a un vencido en  la lucha y el gladiador aguardaba su venia para matar al moribundo. El César hacía un ademán y se salvaba el abatido o según la señal, recibía la muerte. Establecemos la analogía en la actual tauromaquia en  que el matador no debe buscarle la cara al Juez  cuando se pide el indulto y debe proseguir con el ritual. Si le busca la cara, se le toma a mal y si no espera la señal y mata al animal, también se le puede tomar a mal como narra Niño de Rivera del desaguisado de Solórzano y Llaguno con respecto al indulto inminente de Tortolito y que Solórzano impidió para echar a andar un rencor amargo del ganadero.[i]



[1] CLEMENTE Lorenzo, LORRIO Andrés JOSÉ TOMÁS EN NIMES. Edición Especial para México. (España, 2013) la esfera de los libros. 198 pp. Fotografías. Lo mencionado está en la 120 y 148.



[i] NIÑO DE RIVERA, Luis SANGRE DE LLAGUNO La razón del ser del toro bravo mexicano (México, 2013) Punto de Lectura. 542 pp. Fotografías. Lo mencionado está en las 275, 276. 



domingo, 12 de enero de 2020


EL TORO MEXICANO


Cuando embisten sobre la arena está a la vista la diferencia entre los toros mexicanos y los ibéricos; debemos precisar que hablamos del comportamiento típico. Para acercarse al entendimiento de esa conducta deben ponerse en orden de importancia los factores que convergen en tal desempeño. De inmediato salta a la vista el asunto del clima y de la latitud en que ambos ganados pacen desde hace quinientos años en el caso del primero y miles en el  segundo. Entre varios autores interesados en esos temas taurinos Guillermo H. Cantú dice: ¨…en las diferencias entre el toro español y el toro mexicano incide importantemente el factor geográfico con todas las implicaciones que ello tiene en el clima, suelo, economía, alimentación y, sobre todo, en el temperamento y propósitos de quienes habitan determinada región ganaderos incluidos.¨[1] Por nuestra cuenta queremos ordenar por su importancia los factores que percibimos.



Vamos a tratar del comportamiento ambos toros de lidia sobre la arena y sostenemos que hay factores determinantes, influyentes y secundarios.

Postulamos que tanto el clima como la latitud son los dos factores determinantes para el desempeño de los encierros y luego proponemos los factores influyentes como serían el criterio selectivo del ganadero, la alimentación diseñada en laboratorio y los gustos del público aficionado que compra su entrada. Otra añadidura: ese comportamiento de los toros incluyen otros factores secundarios tales como la preferencia de las Figuras que (cuando pueden), moldean a su antojo las embestidas y con ello moldean también el espectáculo que arraigan en cada vez menos aficionados. La Empresa sería otro personaje que en componendas con los Apoderados frecuentemente incluyen y borran de los carteles ganaderías porque sí y porque no. En este ensayo trataremos sólo los factores determinantes.
Empecemos. Los inviernos que se presentan en la latitud norte de 15º a 30º (que acotan el horizonte mexicano) y de 36º  a 43º (en el caso del país español), tienen registros térmicos muy distanciados de tal manera que en España no agendan espectáculos taurinos en invierno mientras que en México es la estación propicia para desarrollar la temporada principal en la más importante plaza del país.

Al mediodía  español donde pastan la mayoría de las ganaderías bravas, hay nevadas invernales con pocas excepciones (Cádiz, Huelva, Córdoba, Jaén). En el norte se descargan por todos lados. Esto es, la mayor parte de las ganaderías ibéricas están pastando sobre un territorio que se alfombra de nieve en los inviernos.




El ganado que vive en campo abierto bajo tales meteoros estacionales necesariamente desarrolla un temperamento distinto. El máximo--mínimo moderado del termómetro iría más acorde con un temperamento pastueño y la extremosa fluctuación con uno más agresivo. Cierto que los toros de lidia viven de cuatro a cinco inviernos pero sus progenitores cuando menos el doble y el animal no sólo responde al instinto sino también a la enseñanza de quienes los rodean.
La llamada Ley Hesse dicta que en las latitudes norteñas los cuerpos de los animales son más corpulentos debido a la relación óptima entre el peso corporal y el corazón para mantener la temperatura. Esos es, al norte los cuerpos de los animales requieren más masa corporal para mantener el calor y en el sur donde no es tan frio el invierno, no habría necesidad de esa corpulencia. La comparación entre los osos polares y los de los bosques ecuatoriales, el tigre siberiano y el bengalí, los alces escandinavos y los venados del altiplano americano, los búfalos nativos de las praderas de norte américa comparados con cualquier animal oriundo sureño, etc. parecen ilustrar su dicho. La distancia entre los 30º norteños de México y los 36º sureños de España, en línea  del meridiano son aproximadamente 1,300 kilómetros y representan mucha diferencia en los inviernos.

Tom Lea nos informa que en el libro The Longhorns de Frank Dobies, se dice que en 1521 un tal Gregorio Villalobos trajo el primer ganado de las islas caribeñas a Veracruz y que venía ganado prieto y ganado corriente.[2] El primero era el usual para las corridas y el segundo para alimento y estamos en 1521 y ya existían  toros bravos y toros mansos. Ahora bien, ambos tipos de bovinos a su arribo forzado tuvieron que soportar otros inviernos, rumiar pastos desacostumbrados, recibir otra sabiduría de los ganaderos de otra raza y además bajo el peso de otra lectura barométrica; todos esas alteraciones del entorno necesariamente con el paso del tiempo les herraron diferencias significativas con sus antepasados ibéricos.

Apenas habían transcurrido cinco años desde la conquista y de la llegada del ganado prieto y de carne y el 13 de septiembre de 1526, Hernando Cortés informa al Rey Carlos V de España: ¨ Otro día, que fue de San Juan (…) estando corriendo ciertos toros y en regocijo de cañas y otras fiestas y (…) [3]

Desde entonces la relación festiva entre mexicanos y toros bravos no se ha interrumpido. El toro ha permanecido bajo la bóveda del verano e invierno mexicanos, sobre un cierto tipo de suelo salitroso, digiriendo alimentos del rumbo y sujeto al particular gusto de los aficionados locales. Es así como ahora en los principios del Siglo XXI sale a la arena en México un toro distinto al que desembarcó Villalobos. Desconocemos si existe un registro en que se documente minuciosamente el procedimiento de selección (si es que hubo), de toro bravo de algún criador previo a Llaguno, ganadero mexicano cuya biografía es consulta obligada para este tema.[4]

Volvamos al clima y latitud. Diferentes autores han dedicado sus cavilaciones sobre la especiación, que es el término para referirse a un proceso mediante el cual vegetales o animales sometidos a cambios en los climas, los nutrientes, las latitudes y los asilamientos geográficos, al paso del tiempo pueden devenir en otras especies. 
Entre estos autores destacan Richard Goldschmidt que dice que las mutaciones cromosómicas se acumulan en los individuos hasta que en un brinco súbito revienta en una nueva especie y esto puede suceder en corto plazo. Luego Ernest Mayr niega el concepto de especies porque según él, son simples grupos aislados pero habla de los  cambios que produce el aislamiento geográfico en los animales. Allen dice que los animales norteños tienen apéndices más reducidos que los sureños (las orejas de los osos polares comparadas con las de los ecuatoriales), evidencia que él acredita a las temperaturas diferenciales. También Alpheus Hyatt aporta su idea de cómo una especie gradualmente se transforma en otra.[5] Dichas afirmaciones son tomadas como especulaciones altamente cuestionadas y pocas se han considerado como hipótesis científicas viables, pero no dejan de mantenernos en suspenso, tanto a los creacionistas confesos como a los evolucionistas recalcitrantes.
Aun en el caso que tales conjeturas fueran armadas como hipótesis y sometidas a un experimento bajo control estadístico con niveles apropiados de significación faltaría todavía la validez en el caso que nos ocupa: el toro mexicano. Por el momento carecemos (o no conocemos) de argumentos  científicos fehacientes que expliquen la diferencia que nos ocupa, afortunadamente a falta de ellos… nosotros tenemos otros datos.
Son estos. Hay un testimonio contundente de que hace más de doscientos años había aparecido un tipo de toro mexicano de lidia distinto al español. El arquitecto y escultor valenciano avecindado por años en la Nueva España Manuel Tolsá,  en su diseño presentado el 23 de mayo de 1793, de una plaza de toros para construirse en la ciudad de México, para 7896 [6] espectadores propone una  construcción ¨…a diferencia de ser su diámetro algo menor a causa que los toros de ésta no son de la bravanza y resistencia que los de España…¨

Poseemos entonces los datos que las condiciones del toro mexicano fueron incorporadas a un proyecto de plaza cien años antes que Llaguno aplicara su meticulosa vocación ganadera para crear su hato.[7]
Sigue Tolsá: ¨…y que el cuarto o lumbrera para el excelentísimo señor Virrey es más magnífico que el que tiene la plaza de Madrid para el magistrado que la preside,…¨ Con esta última afirmación descubrimos que al menos conocía de vista el coso madrileño.
Todavía nos queda otro dato: Llaguno trajo sementales de España y los cruzó con vacas mexicanas[8].Esto es, un ganadero tan perspicaz como él debió percibir cualidades en tales vientres criollos como para no menoscabar las virtudes que él buscaba que los sementales ultramarinos transmitieran. Esas vacas criollas ¿de dónde procedían? ¿Qué recorrido habían trazado desde que bajaron las primeras generaciones de las carabelas? Las buenas notas que Llaguno detectó y acentuó ¿cómo las habían heredado? ¿Existió un ganadero ignoto que hubiera preferido este vientre al otro o este semental a aquel y además llevar minuciosamente su sabiduría?  Si no hubo tal detallista criador de bravo los cuatrocientos inviernos moderados (transcurridos hasta que Llaguno creó su ganadería), con lecturas barométricas diferentes y de rumiar pasturas oriundas (en el caso de importación de granos, forrajes y hierbas de todas maneras éstos estuvieron sometidos a condiciones climatológicas y composición de suelos que en algo modificaron su condición original), y de vivir en latitudes sureñas debieron ser suficientes para dejar una impronta en esas vacas criollas que el ganadero Llaguno consideró valiosa  para ligarla con Saltillo y obtener finalmente --también con hembras de España, la llamada sangre del toro mexicano tan lograda en San Mateo y Torrecillas y en los escurrimientos a otras vacadas.

Una vez logrado el toro diferente ¿que se dice del toro mexicano?


Manolete: Hablando del toro Espinoso de Torrecillas: ¨…es la mejor faena que he hecho en México, es quizá la mejor de mi vida, o por lo menos la segunda…¨[9]
¨Un toro de Sinekuel que estoqueó en Mérida de Yucatán, había sido el de mayor nobleza de cuantos había toreado en su vida. El propio Manuel consideraba con él realizó su mejor  faena.¨ [10]
El escritor taurino Filiberto Mira: ¨Por otra parte, con rotundidad manifiesto que jamás pude imaginar que existieran unos toros tan excepcionalmente nobles  -la suya una calidad asombrosa- como los de la  ganadería mexicana de Garfias que admiré en 1980, en diversas plazas de su fascinante nación. Sin toros mexicanos de ensueño no hubieran sido posibles las lidias completas de Armillita, las  templanzas infinitas de Silverio y las torerísimas fantasías –felices realidades- de El Calesero. Tampoco hubieran podido torear con tanta personalidad: Chicuelo, Cagancho o Manolete[11](Cursivas nuestras).
Darío Piedrahíta dice: ¨Pepe [Camará], sostenía que México era muy beneficioso para los toreros, ya que algunos que toreaban muy de prisa, habían terminado toreando con lentitud, después de estar en México. El toro mexicano tiene esa característica: embiste a veces, en cámara lenta  y el torero tiene que templarlo y llevarlo muy despacio¨[12].   
Carlos León escribió: ¨Frente a la dócil embestida de la mayoría del ganado mexicano, hay que ser menos lidiador, pero más torero. La lidia, en su función de pugna, de pelea, casi no existe con nuestras reses. Aquí hay que venir a sentir, a vivir hondamente el toreo; a ser un artífice, más que un trabajador. Y el arte no tiene prisas…¨[13]       
Nos informa Francisco Solares que la esposa de un importante ganadero español después de una gran tarde de Manolo Martínez en la península ibérica (había dicho): ¨Ay, Manolo toreaste tan bonito que te parecías a Paco Camino. Si señora, es que los toros parecían de San Mateo¨ [14]  

Paco Ureña (Canal 11/2-XII-2019), dijo a Heriberto Murrieta y Rafael Cué: ¨El toro mexicano cuando  embiste es el mejor del mundo¨.

Bien. Al aceptar el axioma que el toro es el meollo del espectáculo y si al mismo tiempo se reconoce que el toro bravo mexicano incuestionablemente da un juego diferente al ibérico, entonces los diestros que los enfrentan están exigidos a una calidad diferencial  de toreo según el respectivo  tipo divergente de toro.  Aunque el ritual taurino se cumpla ¨a la usanza española¨ al embestir sobre la arena un toro mexicano y un diestro que lo entiende experimentamos una dimensión distinta y tenemos que soltar un óle  con más fondo y de mayor recorrido. Órale.




[1] CANTÚ Guillermo H. MUERTE DE AZÚCAR Substancia Taurina de México (México, 1984) Editorial Diana.256 pp. La cita está en las 126.
[2] CRAVER Rebeca and MARGO Adair TOM LEA.  An oral history (USA, 1995) UTEP. 185 pp. La mención está en la 99.
[3] CORTÉS, Hernán CARTAS DE RELACIÓN (México, 1988) Editorial Porrúa, ¨Sepan Cuántos¨…Núm. 7. 331 pp. La cita está en la 275. 
[4] NIÑO DE RIVERA Luis SANGRE LLAGUNO La razón de ser del toro bravo mexicano (México, 2013) Punto de Lectura. 542 pp. Más fotografías.    
[5] BOTHAMLEY Jennifer DICTIONARY OF THEORIES One stop to more than 5,000 theories (USA, 1993) Visible Ink Press. 637 pp.
[6] PINONCELLY Salvador MANUEL TOLSÁ Arquitecto y escultor (México, 1960) Cuadernos de Lectura Popular. 194 pp. La cita está en la 189.
[7] FLORES HERNÁNDESZ Benjamín. ESTUDIOS DE HISTORIA NOVOHISPANA #7 (México) UNAM. La cita está en la p. 193.
[8] NIÑO DE RIVERA, opus cit. pp.18, 27, 33, 35 etc.
[9] ALAMEDA José La Pantorrilla de Florinda y el origen bélico del  toreo (México, 1980) Grijalbo. (109 pp.) La cita está en la 50.
[10] MIRA Filiberto HIERROS Y ENCASTES DEL TORO DE LIDIA (España, 1999) Biblioteca Guadalquivir, 678 pp. con índice. Lo citado está en la  419.
[11] MIRA, Filiberto Op cit. P 415.
[12] PIEDRAHÍTA, Darío ¨Dapie¨ EL OTRO…RINCÓN. Su verdadera historia (Colombia, 1996) Forma e Impresos. 248 pp. La cita se encuentra en la 165.  
[13] GUARNER Enrique CRÓNICAS DE CARLOS LEÓN (México, 1987) DIANA. 437 pp. La cita en la p. 37
[14] SOLARES Francisco. Diario LA VOZ DE LA FRONTERA. Deportes 5D. (Mexicali, B.C.) Sábado 17 de agosto 1996. Lo citado está en al apartado  Los Rostros de la Figura.  

sábado, 28 de septiembre de 2019

ARLES



PATIO DE CUADRILLAS Carmen del francés Bizet, tal vez sean los aires taurinos más conocidos del mundo. Incluida en el repertorio de las compañías de Ópera  no ha perdido el encanto desde que fue escrita. La historia, como es sabido se originó en un hecho real acontecido en España donde un militar se empantana en los encantos de una gitana en un amor arremolinado e irresistible (¿Hay de otro tipo?). La gitana por su parte también es presa de los arrebatos del amor y al rato se fascina por un picador razón por la cual el militar ya devenido en contrabandista le quita la vida. La historia tuvo dos o tres versiones escritas y cuando llegó a la imaginación de Bizet ya no se trataba de un picador como era la versión original sino de un torero a pie y el compositor la cristalizó en la versión operística que ahora conocemos.
TOREADOR, EN GARD! En las corridas francesas los paseíllos se hacen envueltos en la música de Toreador, en gard! También acá en México en algunas plazas resuenan esos acordes cuando los toreros desfilan ante el  público y saludan al juez de plaza. La letra de ese coro describe cómo el bullicio y gritos se disuelven  en silencio antes de salir el toro, las embestidas al caballo y los tumbos, algunos pases y la entrada a matar. Le recuerda al toreador que en ese momento letal unos ojos negros lo ven y que el amor lo espera. Se deja entrever que los ojos son del toro y que en caso de muerte sería un avatar del amor o bien que los ojos son de una mujer que espera al torero para  envolverlo con el amor cuando termine su proeza; por eso Bizet previene al torero: Toreador, en gard!

Pitón derecho Este sábado 7 de septiembre del año del señor 2019, en el milenario coso romano de Arles las cuadrillas de Enrique Ponce y Juan Bautista cruzan los 70 metros del óvalo sobre la arena amarilla decorada con las sombras de girasoles de Van Gogh. Este pintor holandés hizo gran parte de su genial obra bajo el sol de Arles. Por eso se le recuerda decorando las arenas de amarillo con sombras de girasoles tan identificados con su obra y hasta aparece un Vincent al pie de los girasoles. Los atuendos son goyescos, el lleno es total y es el coro y la banda de la ciudad los que acompañan la marcha al compás de las palmas de los asistentes acomodados en las gradas desde donde sus antepasados presenciaron hace dos siglos las hazañas de los bestiarios y gladiadores. Pienso que inexorablemente también uno de mis ancestros gritó entre aquellas muchedumbres y que entonces debo tener en la muchedumbre un pariente lejano. Eventual suceso que culminaría la experiencia de cualquier taurino. Órale.

Pitón izquierdo  Es la tarde en que Juan Bautista el francés se despide de los ruedos. Ha hecho una carrera taurina de fondo que merece cerrarse alternando con Enrique Ponce el español prestigiado  con innumerables paseos en hombros en todas las plazas del mundo taurino. El encierro digno de esa despedida se integra con toros de Núñez de Cuvillo, Garcíagrande, Adolfo Martín, La Quinta, Juan Pedro Domecq, de Vista Hermosa y el último de la tarde y de la vida taurina de Juan Bautista de Vegahermosa. Fue una tarde de inusitado nivel taurino con el público eufórico y el coro con la mezzo soprano Muriel Tomao y banda alternando sus voces e instrumentos.  
Recorte final En su crónica del siguiente día Gregorio López de La Provence/Arles, escribe sobre el Estado de Gracia al que se llegó en el mano a mano y tomando la letra de Bizet, titula su reporte como L´hymne à L´amour de Juan Bautista. Fuimos 12,300 embelesados que acompañamos al diestro arlesiano en esta tarde grabada en las gradas y muros calcáreos del coso romano. 

Toro de Regalo El programa original de la 2ª corrida de la FERIA DU RIZ  anunciaba para esa fecha a Juan Bautista y Roca Rey, con toros de La Quinta, Domingo Hernández, Zalduendo  para el arlesiano y  Adolfo Martín, Núñez del Cuvillo y Jandilla para el peruano quien por convaleciente fue sustituido por el valenciano. También cambiaron los de Domingo Hernández, Zalduendo y Jandilla por toros de Garcíagrande, J.P. Domecq y Vegahermosa.

Saludo a los Tendidos Au revoir, goyesque d´Arles, enchanté.

domingo, 16 de junio de 2019

LIBROS QUE APORTAN



PATIO DE CUADRILLAS Todos los libros se escriben con la esperanza de aportar información; el riesgo inherente es que algunas veces el lector ya tiene una de mejor calidad y otras que son las peores, la información nos resulta morralla. Algunas obras sólo sirven para exponer la codicia numismática del autor que escribe vertiginosamente antes de que los potenciales compradores prefieran otro tópico; tales obras aprovechan el escándalo momentáneo, el advenimiento sorpresivo del nuevo héroe o el enfermizo interés por la tragedia; también los hay que al abrirlos lo único que hacemos es liberar el incienso para alguna medianía que tuvo días de suerte veleidosa.

LIÁNDOSE EL CAPOTE Lo dicho puede acomodarse a cualquier libro, de distinta área, en alguna época histórica. Si pasáramos el lanzallamas selectivo en nuestro estante de libros taurinos, ¿cuántos de ellos merecerían salvarse del achicharramiento?

TALLANDO LA TIZA Pero un buen libro libera la luz. Nos hace leerlo casi en vilo como lo acostumbraba José Vasconcelos quien distinguía los libros que merecían leerse de pié y los que leía sentado --casi al borde del cabeceo (Cursivas nuestras).

CIELO ANDALUZ Y cuando un libro parece tener alas y no pastas la pregunta --inocente con fondo anhelante—es: ¿por qué los escritores no hacen sólo libros que eleven a los lectores? Esa pregunta nos saltó al leer Detrás del valor y del arte/Técnicas de lidia y ganadería de Francisco Miguel Aguirre Farías. México, 2015. Impresos Gráficos Publicitarios. 110 pp. Es merecedor de una relectura lenta.


PITÓN DERECHO El libro de Pancho Miguel –así se le conoce, es de las obras que después de sacudirnos reacomodan la información que uno tenía antes de leerlas y además añade conocimientos que quedan como peldaños para seguir ascendiendo en la apreciación de la tauromaquia.

PITÓN IZQUIERDO El peldaño fundamental que coloca Pancho Miguel es que el toro bravo embiste porque considera al engaño como un depredador (capote, caballo, banderillero, muleta), al que hay que eliminar; y lo ataca porque el depredador incursiona en el territorio que el toro aislado considera suyo. Esto es, el toro bravo embiste cuando percibe que su ámbito es invadido por ese enemigo (pp. 21, 66, 71, etc.)

ENGANCHÓN Entre muchos otros aportes el autor dice que le toro bravo humilla, es decir baja la encornadura al embestir porque quiere defender su pecho del ataque enemigo (pp. 66, 92. etc,) Las ideas que derivo de su obra no necesariamente serían avaladas por él pero las considero asimilables a su proposición central.  

PITÓN IZQUIERDO Ahora es mi turno: el dominio sobre el territorio que todo ser viviente trata de ejercer, tiene una área variable, según el individuo y la situación particular. Hablando de toros bravos algunos quieren recuperar su espacio embistiendo desde allá, mientras que otros casi tienen que rozar el engaño antes de decidirse a atacarlo porque su zona de la que se sienten dueños, es reducida.

PITÓN DERECHO La idea que extendemos de la obra mencionada es que el toro al embestir lo hace humillando, porque es más poderoso cuando tiene al enemigo en el aire  ---por eso antes tiene que desprenderlo del piso, y así cuando logra echárselo a las alturas lo puede herir a plenitud. Las cornadas típicas recibidas por los toreros parecen confirmar esta hipótesis: el toro es más hiriente cuando sostiene en el aire al enemigo. Los enganchones al peto del caballo, los capotes, muletas y a los toreros abatidos sólo son incentivos para que el toro enseguida trate de alzarlos y pueda disponer de ellos pasándoselos de pitón a pitón.



PITÓN IZQUIERDO Aquí postulamos que la humillación –por cierto una expresión inadecuada ya que no se trata de un acto humilde--, que es reconocida como una característica del toro bravo puede definirse como la intención de desprender del piso al enemigo y desbaratarlo en el aire como han sido registradas innumerables cogidas de toreros, muchas de ellas mortales.

PITÓN IZQUIERDO, OTRA VEZ La condición sine qua non para que se dé la llamada humillación es que  pretenda usar los cuernos como garfios elevadores. Un caballo derribado o un torero colapsado no disuaden al toro bravo en su ataque; porque seguirá punteando y mientras no lo distraigan insistirá hasta que el cuerno cale la resistencia y entonces la media tonelada muscular actúa como potencia para elevar el peso penetrado y así eventualmente destrozarlo en las alturas.

PITÓN DERECHO Por su cuenta un toro bravucón embiste con la cara en alto porque no quiere levantar al enemigo sino intimidarlo con su tamaño para que huya; estrategia que utilizan otras especies, incluyendo la humana. Estos casos de embestidas con la cara alta son propicios para que el torero mandón con sus lances y pases eventualmente haga que las cargas dejen de ser bravuconas y se conviertan en envites de bravura; es decir el diestro maniobra para que el toro ataque al ras del piso y para beneficio del arte, empuje la encornadura para agredir el capote o la muleta con el instinto de elevarlos y si lo logra, destrozararlos en lo alto, es decir el diestro --diestro trueca la bravuconería por la bravura.

PITÓN IZQUIERDO Pero mientras los cuernos no logran el enganche, las embestidas al ras del suelo ofrecen el maravilloso misterio del toreo artístico y poderoso. De ahí la estética que genera cuando el engaño no es tocado. Por supuesto la sabiduría del torero que entiende al toro y no se deja enganchar mientras se juega la vida con elegancia, no es proeza cotidiana.

PITÓN DERECHO Esto es, torear es templar la bravura con elegancia, no aprovechar el viaje para retorcerse. Aunque son escasos los que saben hacerlo vale la pena el aburrimiento de ver corridas de ventajosos pintureros con tal que en una tarde llegue el toro bravo rasante y se encuentre con sedas templadoras para que la plaza se encienda para siempre ---durante escasos veinte minutos.

TORO DE REGALO El humus es la capa de tierra que cubre el globo terráqueo donde no hay agua sea líquida o congelada --Escribimos globo terráqueo, aunque actualmente aletea la teoría extravagante que sostiene que la tierra es plana: una especie de charola y por ende las fotos enviadas por los telescopios montados en satélites serían photoshops, hechos en tierra firme. Pero regresando al humus, de este vocablo se desgranan otros como inhumar, humilde, humillante, exhumar y tal vez husmear. Inhumar es depositar el cadáver debajo del humus; exhumar es rescatarlo. Los perros husmean para encontrar bajo el humus rastros de presas y restos pútridos comestibles. También los Chairos que viven pegados al suelo son humildes, es decir viven sobre el humus. En cambio los Fifís que viven en las alturas son altezas, es decir su hábitat está en la altura. El episodio o el soberbio mequetrefe que nos hace menos en público resultan  humillantes porque nos aplanan contra el humus.

RECORTE Como consecuencia cuando uno es humilde no presenta ni expone sus ruegos o requerimientos sino que los eleva. Aquí caemos en cuenta que esta etimología nos ha hecho tragar la analogía que el toro bravo para serlo, debe humillar. Por supuesto rechazamos esta proposición porque nadie, fuera de algunos taurinos, asocia la humildad con la bravura ya que ambos atributos hasta aparentan ser polos opuestos. Entonces lo que hacemos es olvidarnos de esa mancuerna humillación---bravura y postular que el toreo es una técnica que trata de obligar que las embestidas sean rasantes porque así el toro bravo conmueve con el instinto que dispone para desprender del piso al invasor y tasajearlo en las alturas, mientras que el torero despliega, en el mejor de los casos, su elegancia para evitarlo. Órale.