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miércoles, 15 de febrero de 2017

EL JULI, DESDE EL MONTE TAURUS

PATIO DE CUADRILLAS Volvimos a disfrutar la destreza que tiene El Juli para poner las condiciones del toro al servicio de su tauromaquia. Hizo que un toro grandulón, quedado, blandengue, embistiera a la muleta con lentitud, rozando las sedas y oros de sus muslos. En seguida con medio giro de la muñeca marcaba el fin del pase, dejaba al toro ahí y sin sacudir el lienzo, sin echarse un rascapetate, ni bailar zapateado hilvanaba la tanda, sin baches entre los pases. Sin reponer terrenos ni corregir alineamientos.

PITÓN DERECHO Una vez en Tijuana, ante un toro de Barralva, encaste mexicano, al iniciar la faena, el mansurrón fue colocado cerca de toriles. El Juli caminó desde los medios dejándose ver. Cuando el toro sintió su territorio invadido embistió  sin la fluidez que tuvo en banderillas, algo descompuesto. En el viaje El Juli, con una leve sacudida lo fijó en el engaño, lo tomó con suavidad, se lo fajó y lo llevó hasta allá para hacerle tomar el siguiente Óle. ¡En sólo una embestida, corrigió, embarcó, templó y mandó! Órale.

PITÓN IZQUIERDO Por si fuera poco, al rato tomó la muleta con la izquierda a pesar que eran evidentes las cabeceadas por ese lado. El toro, la muleta, el temple, la muñeca. Cortó las orejas. Temporadas posteriores a esa tarde, El Juli sigue presidiendo en la cima del Monte Taurus.

PITÓN DERECHO Ahora, en este domingo 5 del  Aniversario 71, El Juli demuestra que no se acomoda en sus laureles. No espera el toro a modo, porque ya conoce la ganadería. Lo observa, lo tantea, lo corrige, lo embarca, lo templa y lo manda a donde puede recogerlo con suavidad. Parece que no hay secretos sobre cómo mantener al toro interesado en la muleta. Hubo un momento en que el toro, después de una serie quedó viendo hacia toriles, con El Juli dos metros atrás, un segundo después pareció preferir la batalla entablada, se revolvió, vio al torero inmóvil y embistió de nuevo. Óle.

PITÓN IZQUIERDO El Juli no se deja ganar las batallas, y habrá algunos que consideran que todavía no supera la ansiedad del novillero; no caen en cuenta que es un maestro aguerrido y consistente. Sus salidas no son para asustar sino para continuar el arte con el apoyo  del valor y la técnica que tiene. Coloca su valor (que a pesar de ser tanto, no se ostenta), y la técnica (que siendo refinada no distrae), como utensilios básicos de su vocación e intuición torera, no como subterfugios para fomentar la gritería.

PITÓN DERECHO En un artículo reciente sostuvimos la idea que a El Juli le correspondería ser el eje de la fiesta en La México. Por supuesto que no fue una orden ejecutiva, si consideramos quien emitió el comento. Hay otros toreros y otros intereses. Pero habida cuenta de las tardes triunfales y de faenas sin la corona de acero, El Juli sería el indicado para, cuando menos,  hacer el paseíllo del 19, día en que  la empresa habrá de decidir sobre los triunfadores previos. Preparémonos para ver de qué color tiñe el verde.     

CAMBIO DE LIDIA Francisco Miguel Aguirre Farías  postula una hipótesis sorprendente: que el toro considera al engaño como un depredador del que tiene que defenderse, atacándolo. Tal hipótesis al extenderla para su incorporación al entendimiento de la tauromaquia, nos obliga con el peso de la lógica a decir que si el toro entabla un combate contra el capote y las muletas, entonces esa batalla que se da entre dos ¨enemigos¨ es la que aprovecha el torero para intervenir con su valor y técnica. Situado en la liza en la que puede ser una victima colateral, tiene que elevar el riesgo de morir, a una emoción estética.

PITÓN DERECHO También nos lleva con el hilo de la hipótesis propuesta a que veamos el encuentro del toro y el lienzo como una batalla de veinte minutos que tiene que bastar al torero para diseñar la estrategia, lo que luego llaman estructura y aplicar la táctica, que viene a ser lo que en la jerga taurina conocemos como improvisación. Eso sería lo que hace El Juli.  

PITÓN IZQUIERDO Estupendos momentos que me enseñó a ver Pancho Miguel, en que el toro se zafa de la estrategia diseñada por El Juli y éste con una ágil sutileza táctica, resuelve el imprevisto y así conserva la idea original. Es una consecuencia hermosa. Mientras que dos enemigos disputan el ruedo, el arista concierta el combate para hacernos experimentar lo sagrado de la belleza en los ataques. Estructura e improvisación en el vocabulario usual; estrategia y táctica, serian los términos bélicos correspondientes.  

REMATE Cuando me dispongo a ver a El Juli, no espero ¨a ver si sale en buena tarde´, o si el ¨toro colabora¨, o si ¨el viento lo permite¨. A El Juli voy a verlo continuar lo que hizo la anterior salida; no sólo liga los pases, sino las tardes. Órale.





Nota: Aguirre Farías Francisco Miguel. Detrás del Valor y del Arte. México, 2015. Impresos Gráficos Publicitarios. 110 pp.

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