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martes, 1 de febrero de 2011

EL TORO DE REGALO

PITÓN DERECHO El Juli, ya dijimos en otra columna, recibe el tratamiento que le daban a Carlos Arruza. El Ciclón para algunos, era un español toreando en México y cuando lo hacía en España, era un mexicano para los españoles. La rivalidad taurina entre Manolete y un mexicano, tenía diferente protagonista azteca, según donde fuera el encuentro. Si era en México, el ”mexicano” era Silverio. Si era en España, el “mexicano “era Arruza. Parecería que Arruza nunca toreaba en su patria. También a El Juli suelen tratarlo como español cuando en México y en España lo avalúan, frecuentemente, como si se tratara de un mexicano.

PITÓN IZQUIERDO Creemos que todo puede aclararse si partimos del hecho histórico que El Juli es un torero mexicano…nacido en España. Además, por si fuera poco, tomó la alternativa en Francia. La doble nacionalidad taurina, pues. Por eso los carpetovetónicos le cicatean el reconocimiento, mientras que algunos “sudacas” mexicanos le reprochan que sea de los que “se siguen llevando el oro”, cuando actúa en México.

PITÓN DERECHO Así las cosas, llega el domingo 30 de enero de 2011. La plaza México, la más grande del mundo, ocupada casi en su totalidad, esa que preside el valle de Anáhuac, muy cercana a Atenco, donde sobrevive la ganadería más añeja del mundo taurino, fundada por Hernán Cortés. Esa tarde fue el disco de arena donde se dio el milagro de que floreciera el arte y se arrumbaran las nacionalidades rencorosas.

PITÓN IZQUIERDO Esa oscura tarde invernal El Juli regaló un toro cuando había echado al mundo del “hubiera sido” cuando menos dos orejas por fallar con la espada, en su segundo del lote reglamentario. Al terminar con la vida de Guapetón, el del regalo, El Juli también había terminado, cuando menos momentáneamente, con la querella que si era una español que triunfaba en México, o un mexicano que florecía entre los suyos o un artista universal sin necesidad de tener visa alguna. La afición de la plaza México le había estampado en su cédula el título definitivo: “Torero, torero.”

PITÓN IZQUIERDO, OTRA VEZ Esa faena a Guapetón marca un hito en la vida no solamente de El Juli, sino de la misma fiesta: el momento en que el valor, la técnica, la capacidad de improvisar se hacen a un lado para que aparezca la estética bárbara de la fiesta de toros. La coreografía suave y tersa de un artista que acaricia la muerte sin ser bravucón, que danza frente al toro sin ser “pinturero”, que domina al toro, sin humillarlo, que templa la embestida sin aprovechar el viaje, que es suave sin ser lento, que nos deja ver cómo crea la belleza sin distraernos con su técnica o su valor. Óle.

PITÓN IZQUIERDO, UNA VEZ MÁS ¿Recordarán para siempre esos seis pases sin enmendar? O, esa arrucina inconclusa que resuelve con un molinete en espiral en ascenso de oro?

PITÓN IZQUIERDO. OTRA VEZ ¿Fue una alevosa ventaja, con respecto a sus alternantes haber regalado un toro? ¿Ustedes creen que si a El Payo le hubieran ofrecido otro toro, sin que tuviera que pagarlo, hubiera convenido en hacerlo?

PITÓN DERECHO Si los toros “de regalo” fueran gratis para los diestros ¿cuántos toreros se atreverían, con tal de sacarse la espina de una mala tarde en su lote reglamentario?

TEMPLANDO LA EMBESTIDA Además, para quienes cree que es una ventaja, ¿Quién asegura que va a ser bravo, noble y fijo? El toro de regalo, ¿garantiza que no va a cornear al diestro? El reglamento, ¿debería mencionar al toro de regalo?

APROVECHANDO EL VIAJE Entonces, si el público lo acepta, aunque los “conocedores” lo repudien, ¿el toro de regalo debe quedar previsto en los reglamentos? ¿Qué tal si no se hubiera regalado a GUAPETÓN? ¿Cuándo habríamos visto ese prodigio?

ESTOCADA EN TODO LO ALTO Por favor no salgan con la invidencia puritana que “No existe el hubiera”, porque tampoco gozaríamos la fantasía, ni la imaginación y esta columna tampoco tendría razón de ser. Claro que existe el hubiera.

PUNTILLA Nos atrevemos a vaticinar que próximamente veremos la diferencia entre templar y aprovechar el viaje.

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