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lunes, 6 de junio de 2011

LA ICONOCLASIA TAURINA

PASE DE TANTEO En ocasiones toreros de nombradía son derribados por el mismo público que los había llevado en hombros. La operación es sencilla, conforme pasan las temporadas, cada vez se les exige más de lo mismo. Esto es, los del tendido no piden que incorporen variaciones a su toreo, sino que ahonden en su muy peculiar estilo personal. El problema es que demandan lo imposible: que cada tarde guste más el torero HACIENDO LO MISMO y como no puede ser, pues lo derrocan. Pero para derrumbar a los toreros, la afición es selectiva, no escoge a cualquiera, como se dijo, sino únicamente a los que son toreros de época.

SIGUE EL TANTEO Puede ser que el diestro toree con la humildad que paradójicamente resulta arrogancia plasmada en la quietud del solitario a mitad del ruedo quieto, muy solo mientras que lo rozan dos cuernos puntiagudos empujados por media tonelada que arrancó de tablas con la intención de hacer carne.

PITÓN DERECHO Bien, alguien que ha esculpido estatuas momentáneas toreando así, llega a hastiar a ciertos tendidos.

PITÓN IZQUIERDO También puede ser que la figura se aproxime a la unidad taurina perfecta. En este caso es un prodigio para dosificar la técnica, arte y valor o, el valor, técnica y arte o en cualquier orden que requiera el toro que le toca en suerte. A todos los toros torea bien aunque por razones comprensibles no les corta oreja a todos.

PITÓN DERECHO ¿Qué creen?, también un portento tal llega a empalagar y entonces la andanada descubre-inventa-exagera las prendas de alguno para quitarse ese sabor que deja la casi perfección.

PITÓN DERECJO, OTRA VEZ Se da, pues, el apresuramiento para celebrar hazañas que pueden ser flor de un día, pero que caen como anillo al dedo para echar a andar la rotación de afectos y sustituir al que se va –o lo echan—con una nueva celebridad, que si llegara a ser un mandón, correría con la misma suerte, al paso de algunas temporadas.

PITÓN IZQUIERDO ¿A qué se debe esta singular reacción de los tendidos? ¿Por qué el aficionado expulsa a ciertos toreros triunfadores que le resultan insoportables? Pueden aventurarse algunas explicaciones: Tal vez porque la excelencia ejercida consistentemente por el artista ya no obedece a la presión del público, ni es provocada por las correcciones que de pase en pase se permiten pontificar con gritos, sino que la maestría sobre la arena es independiente del parecer del respetable que quiere recuperar su capacidad de amasar ídolos y no verlos ajenos a sus humores. No aceptan a un torero que sea independiente de su anuencia.

PITÓN DERECHO La demolición de los toreros por su mismo público, es un acontecimiento excepcional, ya que lo normal es que desaparezcan de los carteles gastados por los calendarios. Así cada año que va pasando la mayoría torea menos en los ruedos y más en las memorias de sus seguidores. Terminan por torear sin descanso en las memorias de la tauromaquia de las peñas pero sin volver a pisar los verdaderos alberos.

PITÓN IZQUIERDO ¿Por qué tenemos la potestad de arruinar figuras? Aquí hay que detenernos porque pudiera ser que ese boleto de entrada nos diera el poder de arrasar figuras, cuando creemos que ha llegado su momento de que entregue los trastos. ¿Será que el derecho de apartado, o el abono, nos legitime el permiso para derrumbar?

PITÓN IZQUIERDO No creemos que sea la cínica explicación de que “el que paga manda”. No, no. No caigamos en los términos usuales en la palabrería mercantil apropiada para hablar del monedero pero inadecuada para disertar sobre el valor de las expresiones artísticas. Recordemos que estamos hablando de un arte y no de una transacción bursátil.

PITÓN DERECHO Para rematar la tanda tal vez convenga ir a la plaza de Utopía: Allí las entradas son gratis y luego los adeptos a las corridas perdemos pocas y digamos que nos hacemos aficionados, entonces sigue la pregunta: ¿Esa afición generada por la entrada libre tendría aún el poder de encumbrar o tumbar con sus aplausos o rechiflas a los toreros, según su soberano antojo?

PITÓN IZQUIERDO Claro que sí. Aunque no pagáramos nos apropiaríamos de ese poder. Porque es el arrebatado por el arte el que se convierte en apreciador y luego curador, quien enmarca las grandes obras y las respeta pero también, transformado por los demonios iconoclastas, no tiene escrúpulos para hacerlas polvo. No son los dineros gastados por las localidades, sino la capacidad de apreciar el arte lo que nos da tan fantástico poder. Órale.

PITÓN DERECHO Fuera de los cosos ocurre algo similar. En el mundo común (Aceptemos, por un momento, la existencia de la vida fuera de los ruedos), bulle la colmena humana. Hay sucesos conmovedores que estrujan los corazones de los sensibles y que pasado un tiempo, esos mismos hechos, por su reiteración pierden su filo penetrante y terminan por ser romos e intrascendentes. Puede tratarse de los desastres nucleares, los sunamis, los sidosos, las invasiones pro-democracia, los políticos ejemplares, los articulistas que ni ellos mismos se entienden, los discursos de campaña, los anuncios del fin del mundo, todo, todos llegan a adormecer los sentidos y con una disfunción narcótica terminan por no conmover más.

PITÓN IZQUIERDO Tal ocurre con ciertos toreros que llegan a aburrir al tendido haciendo lo mismo que anteriormente le festejaban. Las andanadas parecen aburrirse porque el diestro está en todo y aunque lidia de acuerdo a un plan que no cancela la oportunidad de improvisar lo que en su moento, realiza primorosamente.

PITÓN DERECHO Bien, pues un torero con esta solvencia llega a hastiar.

PITÓN IZQUIERDO La fiesta cambia internamente. Los ganaderos generan otro tipo de toro, el gusto del respetable se modifica por ese aporte del ganadero sin perder su poder de obligar a otros cambios. Pero como la fiesta tiene una circunstancia social externa, también recibe la influencia del resto de la sociedad.

PITÓN IZQUIERDO, OTRA VEZ Esos movimientos ecologistas, el temor al calentamiento global, la protección de las especies vulnerables, la atención a las minorías étnicas y religiosas y el ablandamiento de las costumbres acompañada de la tolerancia irrestricta, el acenso y descenso de celebridades inolvidables, pero ya olvidadas, todo influye en cualquier manifestación incluyendo, por supuesto las corridas.

RECORTE FINAL Y contrario a la relación mitológica entre Pigmalión y su hechura la hermosa Galatea, que se convirtió en protectorado de divinidades, el eslabón que une a la figura taurina entronizada con el respetable pende de humores colectivos, algunas veces caprichosos y que, en cualquier momento, pueden poner en evidencia la fragilidad del vínculo.

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