viernes, 27 de mayo de 2011

EL MONTE TAURUS

PITÓN DERECHO En una apreciación de conjunto de las Ferias de Sevilla y de Madrid (Ésta aún inconclusa), sobresale la ascensión de Manzanares y de Talavante rumbo a la cúspide ocupada por El Juli. También resalta el lamentable desempeño de algunas estirpes ganaderas y la oleada de mexicanos que con solvencia han despachado sus compromisos.

PITÓN IZQUIERDO Si lo anterior es cierto, entonces tenemos que la afición madrileña, descrita frecuentemente como torista, ha colmado los aforos en una feria en que, a pesar del desempeño destartalado de los encierros, ha podido saludar con alborozo el ascenso de dos toreros de tronío. ¿Torista o torerista?

PITÓN IZQUIERDO, OTRA VEZ El nuevo toro, que en realidad es el reciente gusto de la afición por la fijeza y nobleza, en detrimento del genio y la bravura, no ha aparecido con la frecuencia deseada por la mayoría de la afición.

PITÓN DERECHO Lo de Manzanares y Talavante ojalá no sea una apresurada echada al vuelo de las campanas de la euforia torerista. A todos los taurinos nos beneficia la deslumbrante irrupción de nuevas figuras que le aporten sabor a las discusiones y nos hagan redescubrir el arte taurino. Esa ansiedad por nuevas figuras sería la única excusa en el caso de que estuviéramos frente a una precipitada celebración. ¿Y el toro?

PITÓN IZQUIERDO Contrario a lo que en algunos corrillos se daba por un hecho, ninguno de los mexicanos ha entrado en estado catatónico por la seriedad de los toros españoles. Recordemos que Israel Téllez en la Maestranza lidió y banderilló a Canelito, un miura espeluznante que resultó ser el toro más pesado de la Feria de Sevilla. Luego en la de Madrid, aún en marcha como se dijo, el toro con más kilos hasta el momento le tocó a Garibay el domingo 22. Tampoco se arrugó a pesar de una canalización con entrada y salida en un muslo que le hizo el del Partido de Resina, de 672 kilos. Ya con la cornada entró a matar luego lo descabelló y finalmente, por su propio pié, ingresó a la enfermería.

PITÓN DERECHO Al día siguiente en una entrevista lúcida, Garibay coincide con la idea que más que la dificultad de parárseles a toros con trapío distinto a lo acostumbrado en México, la bronca que los toreros mexicanos tienen que resolver es entrar al gusto del público ibérico. Es decir, no es tanto la técnica o las agallas o la diferencia entre el temple versus la lentitud lo que tienen que atender en primer grado, sino más bien el cómo dosificar esos componentes del arte taurino, para satisfacer el paladar del público español.

PITÓN IZQUIERDO La presencia de cinco mexicanos en dos de las ferias más importantes de España, ha sido voceada como el logro del año. Parece que con la invitación de este quinteto el fantasma de Lalanda que recorrió por décadas los alberos hispanos, ha terminado por esfumarse. Amén.

PITÓN DERECHO Por si fuera poco el reto enfrentado por los mexicanos se complica por dos incidencias presentadas. La primera, la más visible, fue la reticencia de Sergio Flores para dar una vuelta al ruedo después no habérsele concedido la oreja, que él consideraba ganada. Además, dijo que las vueltas estaban muy devaluadas. El público de Las Ventas podría quedar resabiado y procedería a dar con gotero el reconocimiento a todos los diestros mexicanos, no solamente a Flores. Por si fuera poco los comentaristas de la TV, navegando en la red mundial, reprobaron la opinión de Sergio Flores. ¿Cómo que una vuelta en Las Ventas está devaluada?

PITÓN IZQUIERDO La segunda incidencia fue la lectura de los labios de Garibay cuando esperaba la muerte de su primero. En un momento en que la fiesta parece irse por los indultos, por la nobleza y la fijeza logradas ya por tantos encastes, no fue buena onda la de Garibay de hablarle mal a un toro agónico aunque no hubiera encarnado ninguno de esos atributos. Los 24 mil aficionados en los tendidos no se percataron del insulto, pero si los miles que pudimos, gracias al televisor, leer en gran acercamiento la rabia en el rostro del diestro y, como en sesión Karaoke, hasta ponerle sonido a la toma silenciosa.

PITÓN DERECHO Con las consagraciones de Manzanares y Talavante y las que se den tendremos un aparador taurino nutrido de figuras. Un principio de la cultura taurófila nos dice que entre más toreros le quepan a uno en la cabeza, es uno mejor aficionado. De acuerdo. Aceptamos que está bien que al aficionado le conmuevan varios toreros a la vez pero, aquí entre nos, en la cúspide del Monte Taurus que todos llevamos dentro, sólo hay espacio para un torero: “el mero mero”.

PITÓN IZQUIERDO Lo que no cancela que en los distintos flancos del Monte Taurus haya muchas veredas transitadas por los diestros que efectivamente anhelan llegar a la cúspide y también por otros que ya llegaron a donde tenían que llegar y que no pasarán de allí. La iconoclasia taurina siempre ha sido efectiva quitando a la figura que reina durante mucho tiempo. Le exigen cada vez más, tanto que terminan por echarla de los carteles o colgarla de los cuernos mortales.

ARGOT TAURINO EN MARCHA El tranquillo imperante es empezar la entrevista diciendo: “Si, la verdad es que…“, como si antes se hubieran soltado algunas mentirillas. Hace siglos que “álgido” se refería a la frialdad de las relaciones interpersonales o internacionales, ahora por lo escuchado, quiere decir caliente. Ojalá estas minucias no llamen más la atención y nos quiten fijeza en el acontecer taurino. ¡Qué deleite es una feria taurina!

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