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miércoles, 18 de abril de 2012

LA FIESTA




PITÓN DERECHO Precisamente con ese título hace casi medio siglo Blake Edwards presentó una película con gracioso inicio, pero con mucho parlamento después, que dio como resultado una medianía cinematográfica. Tanto el título de la cinta como la primera secuencia que resultó genial, en medio de la mediocridad señalada, me sugirió el comento de las corridas del sábado 14 y domingo 15 del presente mes, en la plazas Calafia de Mexicali y en la portátil de Marina Coral, de Ensenada; ambas en el estado de Baja California.

PITÓN IZQUIERDO Peter Sellers hace el papel de un atolondrado actor hindú. Se inicia la cinta cuando se rueda una película, es decir es una película dentro de una película. La primera secuencia resulta desastrosa porque, Sellers personifica un soldado temerario que se lanza solo contra los fusileros enemigos y como lo hace a campo abierto, éstos tienen un blanco fácil. Hay una descarga imposible de fallar, pero Sellers, exagerando su actuación de héroe se contorsiona pero no cae como consecuencia de esa descarga; ni siquiera de las andanadas sucesivas. El director no puede cortar la escena porque necesita el desplome del héroe que trastabilla, tropieza, se tambalea pero no azota. Pues bien, siguen las andanadas a quemarropa sin que el guiñapo acuse los efectos definitivos de la fusilata, mientras avanza, maltrecho pero imbatible.

PITÓN DERECHO Ahora viene lo bueno; ya no solamente los enemigos disparan. Ahora es su propio regimiento el que, para abatirlo y darle seguimiento al guión, le suelta descarga tras descarga. Sellers se niega a desplomarse; parece que las descargas en la espalda taponan las recibidas en el pecho. Se niega a morder el polvo. Esta parte es de lo más hilarante y los cinéfilos la disfrutamos mucho. No recuerdo si es en la misma secuencia, pero definitivamente sí en esa cinta, donde el hindú comete un error más: luce esplendorosamente un reloj pulsera, adminículo inexistente en la época de esa guerra.

PITÓN IZQUIERDO Bien. Es La Fiesta de Edwards. Muy parecida a las que celebramos en Mexicali y Ensenada este pasado fin de semana. Nuestra Fiesta, la de los Toros, recibió descarga tras descarga de fuego amigo. De los propios que debieran mantenerla en salud y de presentarla aseada. La Fiesta no cayó, ni calló.  Sería ocioso listar los artículos del reglamento que se sobrevolaron. Pero no sólo el reglamento fue ignorado; se pasó por arriba de los mismos usos y costumbres de La Fiesta,  que el Reglamento ordena que se observen, aunque no los lista. Ugh.

PITÓN DERECHO Pero la Fiesta se niega a caer. Dos o tres rejones con los cuernos en el estribo, como debe de ser y sobre todo las dos tandas de derechazos que nos obsequió Juan Pablo Sánchez en sus toros, fue suficiente para que nosotros menospreciáramos el sobre precio, si es que nos aceptan la paradoja. Caigo en cuenta que cuando menos en La México, cuando torea Hermoso de Mendoza, no se modifican las tarifas. Bueno, la Fiesta es incólume a los disparos del fuego amigo.

PITÓN IZQUIERDO En la corrida de Ensenada, que no tiene temporada de toros desde la mini temporada de 1988, aunque sí corridas asiladas en los viñedos, para los rejones soltaron toros de cornamenta tan destartalada que entendemos que los asistentes no protestaran porque hay pocos aficionados y pocas corridas, pero ¿Pablo Hermoso?  Sin embargo La Fiesta se niega a caer ante el fuego amigo.Por cierto el trompetista de la foto actuó en una de esas corridas en el viñedo de L.A. Cetto.


PITÓN DERECHO Por lo que respeta al fuego enemigo, ese que los consternados dirigen no contra La Fiesta, porque no la entienden, sino contra los aficionados que la disfrutamos, se dieron gusto en Mexicali y en Ensenada. En Mexicali algunos disfrazados de toros, otros ocultando el rostro para que no ubiquemos la dependencia gubernamental en que trabajan, se dieron vuelo gritando a familias y aficionados lo que se les pega en gana. En su descarga podemos decir que, por lo que gritan, tienen ideas imprecisas de lo que es Cultura y Arte, porque tal vez no tienen tiempo de consultar la Red para redondear sus nociones.

PITÓN IZQUIERDO En Ensenada dialogué con unos de esos desgañitados en un momento en que lo acorralé. No pudo contestar que si es la sangre y la tortura lo que nos gusta tanto, ¿por qué en Portugal, donde no matan al toro, la gente sigue yendo a las corridas? Parpadeó y por unos breves momentos creí que lo había abatido y que pediría incorporarse como miembro a la Peña, pero como el hindú de la otra Fiesta, se repuso y me gritó: ¡Asesinos!

PITÓN DERECHO En Ensenada algunos pases de Óscar San Román (sustituto de Amaya) y otros de Spíndola, muy contados, valieron la pena del viaje, que tuvo otra compensación no taurina: la tertulia en una fonda española muy recomendable. La plaza portátil junto a la playa luce hermosa, los consternados haciendo su boruca pero tuvieron el perdón del suscrito por la amabilidad y gracia de Valeria, de quien seguiré comentando. Órale.

PITÓN IZQUIERDO Para muestra de la vitalidad de La Fiesta que resiste fuego amigo y enemigo, viene Lupita López a Calafia y por si fuera poco ¡viene El Pana, a Villa Charra de Tijuana! Órale.
 
 RECORTE FINAL No encontré la forma de vincular los relojes de Sellers y el de Calafia, salvo que uno sirvió para echar a perder la secuencia mientras que al otro no pelaron ni cuando fielmente marcó la hora del inicio y menos aún cuando debió escucharse el primer aviso.

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