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martes, 1 de mayo de 2012

¡ADIÓS, PANA!


Para NatalieC 16

PITÓN DERECHO ¿Cuántos toreros mexicanos han cortado más orejas, rabos y tenido más salidas en hombros que El Pana? Muchos. ¿Cuántos han ganado más trofeos y toreado en más plazas? Muchos. Pero ¿cuántos de esos que se le fueron por delante, tienen una sede más bruñida que la reservada a EL PANA en la leyenda, cuajada ya de hilos de oro bordados en sedas? Pocos, poquísimos.

PITÓN IZQUIERDO Ayer domingo 29 de abril, en Villa Charra de Tijuana, un lienzo habilitado como plaza de toros, vimos a El PANA aherrojado por las enfermedades y excesos vulgares pero capaces de abatir humanos excepcionales. Partió plaza con otros dos matadores jóvenes. El Conde y El Poeta. Talló las zapatillas a su modo, fumando un puro emblemático. Se vio más apesadumbrado que serio. Sin que se lo pidieran salió al tercio a estimular el aplauso. Se supo que había estado enfermo. Sin chispa vital, tuvo que recibir atención médica los días previos.

PITÓN DERECHO Ya en la corrida por momentos espeluznantes El PANA acartonado, casi rígido, sin lubricantes juveniles citaba al torete para rejones y lo atraía con un engaño de seda y movimientos de cuerpo entero. Su edad y las cornadas, muchas enfermedades y parrandas acumuladas lo fuerzan a cargar la suerte, no con la pierna de salida, sino con todo el cuerpo, sin articulaciones. ¡Qué conmovedor y hermoso atardecer tuvo la sombra del torero que al medio día chapoteaba en los excesos y lanzaba llamaradas de sol taurino!

PITÓN IZQUIERDO --“Matador, le había preguntado después de la Misa que se llevó a cabo al centro del ruedo, unas hora antes; “Matador:-- Usted fue claridoso y crítico franco de las figuras de su tiempo y por eso, se dice, fue tapado, entre otros, por Manolo Martínez y esa temeridad le cerró muchas plazas y le quitó muchas tardes, -- ¿Lo volvería a hacer?”


PITÓN DERECHO Dejó de ver la puerta de toriles por donde saldrían al rato los animales, luego miró al suelo, a la arena todavía no hollada por las pezuñas ni zapatillas y pareció hundirse en una grieta del pasado y no sólo de su boca, sino de su rostro moreno, ajado, triste, ajeno a mi presencia, salió la respuesta que yo esperaba más categórica: “Sí. Yo creo que sí”

PITÓN IZQUIERDO En su segundo toro, a la salida de un derechazo intrascendente cayó el toro y sin haberlo trompicado, también cayó el maestro. ¡Qué espectáculo!: un novillo con arreglo para rejones, un torero más metido en la leyenda que en la tarde nublada de ese domingo, rodando por el suelo, cada uno por su lado; lo único que los había unido había sido el pase desangelado. La afición con risotadas y silbidos hizo burla de ambos.

PITÓN DERECHO Se cuenta que en las chimeneas reposan muy dentro ígneas Salamandras que pueden, cuando se desperezan develar los secretos de la vida a quienes están alelados por los leños en llamas. Ayer domingo de abril, también, cuando EL PANA agradecía los abucheos y aplausos finales arrodillándose para besar la arena de Villa Charra, yo esperé, no a la Salamandra europea sino al Nahual azteca (un mito más cercano a la guerra y el sacrificio), quien iría a descubrir, de una vez por todas el secreto de la tauromaquia y su fascinación para quienes nos extasiamos en las tardes de toros.


PITÓN IZQUIERDO En el momento en que muchos de los aficionados aplaudían otros chiflaban y  gritaron “¡Payaso!”,  “¡Hipócrita!”, algo vislumbré del significado del beso sobre la arena y creo haber entendido parte del mensaje de esa tarde tan singular. Lo que realmente besaba El Pana era la oportunidad que se le da, a él, la figura en el ocaso, de extinguirse dentro de las plazas de toros. El beso sobre la arena fue depositado por el viejo matador que recibe con humildad ese baño de chiflidos, aplausos y gritos porque así paga el privilegio inapreciable para su edad y condición, de mantener vigente el riesgo de morir toreando.

PITÓN IZQUIERDO, OTRA VEZ Después de este chasco en una tarde sin sol el Maestro seguirá toreando en plazas que lo arroparán con cariño y otras en que le chiflarán su falta de sitio, de facultades y atonía muscular. Algunas tardes estará absorto y acartonado frente a animales que serán sombra de los que enfrentaba antes; en otras se acercará a verdaderos morlacos de siniestras puntas de negro penetrante. Dará pases buenos y malos y aún así, ¿quién se atrevería a negarle su profundo deseo?





RECORTE FINAL Aunque tal vez no sea un simple deseo, sino realmente el misterioso derecho de las criaturas excepcionales de rematar en todo lo alto su destino. Órale.


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