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domingo, 7 de abril de 2013

BERGER Y MEYJES, MANO A MANO (1)


CARTEL  Aunque no son toreros, se han aventado al ruedo. Se trata de dos cineastas que decidieron entrarle al toro, rodando películas con tema taurino. Ya están en el burladero de directores; en los chiqueros hay dos toros que no tendrán que sortear porque ambos son figuras y se dan ese lujo. Pablo Berger, el español, pide que le suelten a ¨Blancanieves¨ y Menno Meyjes, el holandés, en su turno, a ¨Manolete¨. Nosotros desde la barrera dedicaremos un trío de columnas para reseñar su desempeño. Órale.

PREPARACIÓN DE AVÍOS  Si el Director de Cine para contarnos cualquier historia utiliza más la cámara que la pista de sonido, entonces hace una Película. En cambio, si la información básica  de la historia nos llega por los parlamentos de los personajes, entonces lo que entrega el Director es una Filmación de Diálogos. De acuerdo a lo anterior, en este mano a mano Berger hizo una película y Meyjes, filmó unos diálogos. Las canciones, óles, parches y clarines en Blancanieves no desplazan, en importancia, a sus imágenes visuales. En  Manolete las imágenes visuales no le llegan en peso emocional al contenido de los diálogos.

MÁS PREPARATIVOS Como las dos historias son del dominio del gran público (menos conocido el caso de Manolete que el de Blancanieves), los directores difícilmente nos pueden sorprender porque los estamos viendo venir, ya que sabemos el tema central de sus obras. Para los taurinos la tragedia de Linares es una efeméride conocida. Por su parte, el cuento de Blancanieves es sabido por todos (salvo un caso que se ha tardado en certificar Guinnes), y por lo mismo en las cintas sólo esperamos la versiones que nos entreguen los directores.

PITÓN DERECHO Berger espera a un toro de origen Grimm y ya toreado nada menos que por Disney. Sólo nos queda ver la forma en que liquida a la madrastra aviesa, cómo protege a la huérfana indefensa, el tratamiento dado a la manzana envenenada, al sicario enternecido, a los enanos anfitriones y al príncipe besucón que le toca hacer el milagro.

PITÓN IZQUIERDO Berger escribe la trama de manera ingeniosa; cambia el esquema en el caso del sicario enternecido, que en el cuento mata un venado y le arranca el corazón  que hace pasar por el de Blancanieves. Berger prefiere contarnos que el sicario, después de atarantar a Blancanieves y fracasar en su asesinato, prefiere matarla a besos, dándole así un giro sorprendente a la película porque este beso libidinoso salva a Blancanieves cuando provoca su huída que a su vez, le permite pasar de las tenazas del sicario a las atenciones de uno de los enanos que la albergan y protegen y que termina enamorado diminutamente de la huérfana.

PITÓN DERECHO Como Berger omite la banda sonora obliga a los actores a expresarse con el lenguaje corporal y expresiones faciales que si hubieran sido acompañadas del diálogo, resultarían excesivas. Es un deleite ver sus actuaciones, con el diseño de sombras expresionistas. Nos recuerda a Lang, Murnau, Chaplln, Eisenstein y en algunas perspectivas a Jean Cocteau  a Orson Welles y Kubrik. Berger debió tomar notas en una mesa redonda con esos autores tan insignes y nos entregó su Blancanieves.

 PITON DERECHO, OTRA VEZ  A pesar de ser una película en blanco y grises (propiamente sería berrenda en cárdena), hay una evocación cromática cuando Blancanieves flota casi ahogada  en el rio, poco antes de recibir el primer beso salvador. Esa escena nos recuerda los colores de un óleo de Everett Millais, aquel pintor prerrafaelista que deja en el lienzo el cadáver de la hermosa Ofelia flotando entre las flores, sobre aguas transparentes.

PITÓN IZQUIERDO No podemos pasar por alto dos referencias que hace Berger a la muerte de los animales. Por lo que respecta al gallo Pepe, la madrastra proterva lo mata y se lo da de comer a la futura Blancanieves y como ella tiene resistencia a hincarle el diente a su mascota, la madrastra le da tamaña tarascada a una pierna de Pepe. Extraña metáfora cuando la madrastra escupe el bocado que arranca al pollo que ella misma ha ejecutado.

PITÓN IZQUIERDO, OTRA VEZ La otra referencia a la muerte es que de los toros que aparecen, ninguno se ve muerto; el que hiere a Villalta a la hora suprema, no se ve herido y el que torea Blancanieves es indultado unánimemente. Tal vez lo que se propone Berger es que la película pueda verse en los  Estados Unidos de América y sobre algunas pantallas remilgosas; tampoco se presentan los picadores ni los banderilleros, ni las estocadas a fondo.

PITÓN DERECHO Bueno; aquí hay que matizar: en realidad casi vimos picar al toro. Pero segundos antes de la reunión, el tórax del caballo se separa de la grupa y el torete se cuela por la luz cuando ambas mitades se alejan en direcciones opuestas. En cuanto a las espadas la cámara subjetiva del toro solamente las registra, sin que haya tomas del momento de su penetración en carne viva.

RECORTE La expresión de Blancanieves, justo antes del indulto, parece que concentra la muerte de su madre, su nacimiento, la piltrafa en que aquel toro convirtió a su padre; todos esos eventos simultáneos apretujados en un ramillete de tristezas se asomaron por esos sus ojos de pestañas en puntas y algo vueltas.
(Continuará)





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