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sábado, 21 de enero de 2017

PARAR EL CORAZÓN


PATIO DE CUADRILLAS Si los principios de la mercadotecnia  establecen que se requieren dos y tres años para que prospere un changarro comercial y se haga autosuficiente, no veo por qué interpretan como fracaso, la poca asistencia a las corridas de la temporada 16-17 de La México, echada a andar por una nueva empresa. Durante esos dos o tres años, nos aconseja el librito, el empresario debe apechugar los gastos y si no tiene un guardadito para tal mantenimiento, se va a la quiebra; que no sería ni por chiste, el caso de los mencionados empresarios.

PITÓN DERECHO El pie derecho de la empresa, sin duda alguna es el trapío. La catadura de los animales fue el aguinaldo de fin de año. Desde la primera corrida se recortó la silueta arrogante y en las crónicas posteriores se divulgó el retorno del trapío añorado, entonces, ¿por qué no asistieron a las siguientes corridas los aficionados? ¿Qué no se dijo que era el trapío lo que explicaba su ausencia?

PITÓN IZQUIERDO Las nuevas ideas presentadas por la empresa son varias: la compactación de fechas, los horarios recorridos, los precios alzados, el sesgo carpetovetónico en algunos carteles. Todos esos cambios convergen, dicen los críticos, que ya no hablan del trapío, en la rala asistencia de nuestra afición. Pero, si la empresa saliente NO APLICABA ESA ESTRATEGIA y sus entradas eran también pobretonas, ¿cuál sería una explicación verosímil?

PITÓN DERECHO El trapío no fue suficiente razón. Tal vez debería mencionarse la pobreza tercermundista. Por nuestro lado, añadimos a esas razones, la televisión.

PITÓN IZQUIERDO La televisión es una metiche imprudente que hace trastabillar nuestra Fiesta de manera directa, no tanto por la arrebatinga de horarios, sino más bien por la misericordia que fomenta con sus series y películas de mascotas dialogantes y bestezuelas humanizadas. Con tales mensajes los canales televisivos han domesticado por años a los niños del mundo; miles de horas después los han entregado a la sociedad endulzados y reacios a la tauromaquia.

RECORTE La generación Disney es la que no hace fila en las taquillas. Órale.      

PITÓN DERECHO Todos los arrogantes críticos taurinos (¿existirá alguno que no sea arrogante?), demonizaban la escualidez de los toros para explicar las graderías vacías. Entonces ahora que hay trapío seguimos viendo los tendidos vacíos, ¿por qué no dirigen sus Manifiestos, Pregones y Edictos contra Disney? Claro que hay más razones,  pero la que pesa más es el efecto Disneylandia.

DESPLANTE La generación Disney, repetimos,  es la que no hace fila en las taquillas. En las nuestras y en las de allá.

CAMBIO DE LIDIA La reciente euforia elevada por las embestidas de Peregrino, de Teófilo Gómez y el alucinante acompañamiento que hizo Morante de ellas, nos recuerda las dos importaciones ultramarinas que  hemos suavizado en México, ambas de procedencia ibérica: la embestida de los toros y la lengua española. Hemos suavizado ambas; veremos la primera.

PITÓN DERECHO Cuando el toro español se aclimató al paisaje, altitud, aguas, pasto y gustos del ganadero y del que paga, (Y no tanto de los críticos supremos), resultó ser después de varias generaciones, un toro que requiere una lidia que haga juego con su suavidad. (Si, si. Hay ganaderías mexicanas con otro tipo de toros, pero no son las que nos dan perfil.)

PITÓN IZQUIERDO Y las proporciones de bravura, nobleza y trapío que decantaron de la sangre española nuestros ganaderos para criar el toro mexicano, ha propiciado, lógicamente, un estilo particular de torearlo.

PITÓN DERECHO La tauromaquia no sólo se aprende viendo lo que ocurre sobre el ruedo, también se aprende soportando a los que no piensan como uno; asimismo leyendo los libros que escriben los conocedores. Guillermo H. Cantú, nos dice, en relación a la lentitud al torear: ¨La prisa ha sido patrimonio europeo, no mestizo.¨

PITÓN DERECHO Nosotros recordamos una sentencia popular que dice: Nobleza Obliga, que es aplicada cuando estamos en las relaciones sociales, pero en tratándose de toros nobles, esa obligación es el acompañamiento pausado de sus embestidas. Silverio recuerda a Tanguito: ¨…acudía en cámara lenta, y obligaba un temple preciso…¨ Hay que notar que Silverio dice que el toro obligaba a templarlo, asunto que tocamos en la anterior columna. (SILVERIO o la Sensualidad en el Toreo. DIANA, México, 1987. Pág. 163)

PITÓN IZQUIERDO Antonio José Pradel Rico para explicar los toreos reposados de José Tomás  y Morante ahonda en las vísceras y el ritmo del corazón del torero y del toro.  Así nos acerca al entendimiento del misterio de la quietud de la estética taurina. ¨No se pueden parar los pies delante del toro, sin antes parar el corazón¨ También hace una distinción ente la inmovilidad, que se la adhiera a los objetos y la quietud que corresponde a seres vivos. El tema de la lentitud, del temple, de la quietud recorre su excelente libro. (Elogio y refutación de la Quietud. España, 2013. Ediciones Bellaterra. 228 pp. La cita está en la 117.)

PITÓN DERECHO Templar la bravura del animal, es cuando el humano que reposa frente al peligro. Dice Morante que José Tomás ¨transmitía una paz diferente¨ (Pradel, 20). Pudiéramos decir lo mismo de Morante. En todo caso, ambos diestros se apaciguan frente al toro. Se ve esa paz misteriosa frente a las embestidas que buscan la muerte, que es otro misterio. La nobleza puede llevarse en vilo al torero al más allá mientras que la multitud observa, aunque parece esperar.


 PITÓN IZQUIERDO El temperamento del toro mexicano, encarnado en  Nacarillo, de Piedras Negras, permitió los 27 naturales portentosos de Armillita y los 25 que Chicuelo le dio a Dentista, de San Mateo. (Malgesto Paco. ¨Armillita ¨Maestro de Maestros¨ México, 1988. Panorama. 297 pp. La mención aparece en la 191). Sin soslayar la sapiencia y calidad de los diestros de tan inolvidables proezas taurinas, la materia prima había sido criada por los ganaderos mexicanos. 

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