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domingo, 16 de junio de 2019

LIBROS QUE APORTAN



PATIO DE CUADRILLAS Todos los libros se escriben con la esperanza de aportar información; el riesgo inherente es que algunas veces el lector ya tiene una de mejor calidad y otras que son las peores, la información nos resulta morralla. Algunas obras sólo sirven para exponer la codicia numismática del autor que escribe vertiginosamente antes de que los potenciales compradores prefieran otro tópico; tales obras aprovechan el escándalo momentáneo, el advenimiento sorpresivo del nuevo héroe o el enfermizo interés por la tragedia; también los hay que al abrirlos lo único que hacemos es liberar el incienso para alguna medianía que tuvo días de suerte veleidosa.

LIÁNDOSE EL CAPOTE Lo dicho puede acomodarse a cualquier libro, de distinta área, en alguna época histórica. Si pasáramos el lanzallamas selectivo en nuestro estante de libros taurinos, ¿cuántos de ellos merecerían salvarse del achicharramiento?

TALLANDO LA TIZA Pero un buen libro libera la luz. Nos hace leerlo casi en vilo como lo acostumbraba José Vasconcelos quien distinguía los libros que merecían leerse de pié y los que leía sentado --casi al borde del cabeceo (Cursivas nuestras).

CIELO ANDALUZ Y cuando un libro parece tener alas y no pastas la pregunta --inocente con fondo anhelante—es: ¿por qué los escritores no hacen sólo libros que eleven a los lectores? Esa pregunta nos saltó al leer Detrás del valor y del arte/Técnicas de lidia y ganadería de Francisco Miguel Aguirre Farías. México, 2015. Impresos Gráficos Publicitarios. 110 pp. Es merecedor de una relectura lenta.


PITÓN DERECHO El libro de Pancho Miguel –así se le conoce, es de las obras que después de sacudirnos reacomodan la información que uno tenía antes de leerlas y además añade conocimientos que quedan como peldaños para seguir ascendiendo en la apreciación de la tauromaquia.

PITÓN IZQUIERDO El peldaño fundamental que coloca Pancho Miguel es que el toro bravo embiste porque considera al engaño como un depredador (capote, caballo, banderillero, muleta), al que hay que eliminar; y lo ataca porque el depredador incursiona en el territorio que el toro aislado considera suyo. Esto es, el toro bravo embiste cuando percibe que su ámbito es invadido por ese enemigo (pp. 21, 66, 71, etc.)

ENGANCHÓN Entre muchos otros aportes el autor dice que le toro bravo humilla, es decir baja la encornadura al embestir porque quiere defender su pecho del ataque enemigo (pp. 66, 92. etc,) Las ideas que derivo de su obra no necesariamente serían avaladas por él pero las considero asimilables a su proposición central.  

PITÓN IZQUIERDO Ahora es mi turno: el dominio sobre el territorio que todo ser viviente trata de ejercer, tiene una área variable, según el individuo y la situación particular. Hablando de toros bravos algunos quieren recuperar su espacio embistiendo desde allá, mientras que otros casi tienen que rozar el engaño antes de decidirse a atacarlo porque su zona de la que se sienten dueños, es reducida.

PITÓN DERECHO La idea que extendemos de la obra mencionada es que el toro al embestir lo hace humillando, porque es más poderoso cuando tiene al enemigo en el aire  ---por eso antes tiene que desprenderlo del piso, y así cuando logra echárselo a las alturas lo puede herir a plenitud. Las cornadas típicas recibidas por los toreros parecen confirmar esta hipótesis: el toro es más hiriente cuando sostiene en el aire al enemigo. Los enganchones al peto del caballo, los capotes, muletas y a los toreros abatidos sólo son incentivos para que el toro enseguida trate de alzarlos y pueda disponer de ellos pasándoselos de pitón a pitón.



PITÓN IZQUIERDO Aquí postulamos que la humillación –por cierto una expresión inadecuada ya que no se trata de un acto humilde--, que es reconocida como una característica del toro bravo puede definirse como la intención de desprender del piso al enemigo y desbaratarlo en el aire como han sido registradas innumerables cogidas de toreros, muchas de ellas mortales.

PITÓN IZQUIERDO, OTRA VEZ La condición sine qua non para que se dé la llamada humillación es que  pretenda usar los cuernos como garfios elevadores. Un caballo derribado o un torero colapsado no disuaden al toro bravo en su ataque; porque seguirá punteando y mientras no lo distraigan insistirá hasta que el cuerno cale la resistencia y entonces la media tonelada muscular actúa como potencia para elevar el peso penetrado y así eventualmente destrozarlo en las alturas.

PITÓN DERECHO Por su cuenta un toro bravucón embiste con la cara en alto porque no quiere levantar al enemigo sino intimidarlo con su tamaño para que huya; estrategia que utilizan otras especies, incluyendo la humana. Estos casos de embestidas con la cara alta son propicios para que el torero mandón con sus lances y pases eventualmente haga que las cargas dejen de ser bravuconas y se conviertan en envites de bravura; es decir el diestro maniobra para que el toro ataque al ras del piso y para beneficio del arte, empuje la encornadura para agredir el capote o la muleta con el instinto de elevarlos y si lo logra, destrozararlos en lo alto, es decir el diestro --diestro trueca la bravuconería por la bravura.

PITÓN IZQUIERDO Pero mientras los cuernos no logran el enganche, las embestidas al ras del suelo ofrecen el maravilloso misterio del toreo artístico y poderoso. De ahí la estética que genera cuando el engaño no es tocado. Por supuesto la sabiduría del torero que entiende al toro y no se deja enganchar mientras se juega la vida con elegancia, no es proeza cotidiana.

PITÓN DERECHO Esto es, torear es templar la bravura con elegancia, no aprovechar el viaje para retorcerse. Aunque son escasos los que saben hacerlo vale la pena el aburrimiento de ver corridas de ventajosos pintureros con tal que en una tarde llegue el toro bravo rasante y se encuentre con sedas templadoras para que la plaza se encienda para siempre ---durante escasos veinte minutos.

TORO DE REGALO El humus es la capa de tierra que cubre el globo terráqueo donde no hay agua sea líquida o congelada --Escribimos globo terráqueo, aunque actualmente aletea la teoría extravagante que sostiene que la tierra es plana: una especie de charola y por ende las fotos enviadas por los telescopios montados en satélites serían photoshops, hechos en tierra firme. Pero regresando al humus, de este vocablo se desgranan otros como inhumar, humilde, humillante, exhumar y tal vez husmear. Inhumar es depositar el cadáver debajo del humus; exhumar es rescatarlo. Los perros husmean para encontrar bajo el humus rastros de presas y restos pútridos comestibles. También los Chairos que viven pegados al suelo son humildes, es decir viven sobre el humus. En cambio los Fifís que viven en las alturas son altezas, es decir su hábitat está en la altura. El episodio o el soberbio mequetrefe que nos hace menos en público resultan  humillantes porque nos aplanan contra el humus.

RECORTE Como consecuencia cuando uno es humilde no presenta ni expone sus ruegos o requerimientos sino que los eleva. Aquí caemos en cuenta que esta etimología nos ha hecho tragar la analogía que el toro bravo para serlo, debe humillar. Por supuesto rechazamos esta proposición porque nadie, fuera de algunos taurinos, asocia la humildad con la bravura ya que ambos atributos hasta aparentan ser polos opuestos. Entonces lo que hacemos es olvidarnos de esa mancuerna humillación---bravura y postular que el toreo es una técnica que trata de obligar que las embestidas sean rasantes porque así el toro bravo conmueve con el instinto que dispone para desprender del piso al invasor y tasajearlo en las alturas, mientras que el torero despliega, en el mejor de los casos, su elegancia para evitarlo. Órale.



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