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sábado, 18 de abril de 2009

Las confusiones

Eugenio Guerrero

PITÓN DERECHO Confundir a una Manola con una Flamenca es como asegurar que la plaza de Las Ventas es lo mismo que la plaza de La Maestranza. Los linajes de cada plaza son distintos y ambos estupendos. Las Manolas son tan madrileñas como las Flamencas andaluzas y cuando uno las ve venir ambas traen su aire cautivante y avasallador. Los mantones de seda con que cubren sus hombros son de Manila. La Nao de China (En realidad debiera decirse de las Filipinas) vía la Nueva España aportó al folclore de la Madre Patria el mantón y el abanico. Dicho esto, evitemos confundir las manolas con las flamencas o a los chulos con los mafiosos.

PITÓN IZQUIERDO Esto viene al cuento porque en la anterior columna dije que el domingo 29 de marzo de 2009, el torero Rivera había salido a torear con atuendo de mafioso, como Don Corleone. Pues no, salió como chulo madrileño. Pero no dejó de llamar la atención porque sus acompañantes lo hicieron como camperos y él lo hizo como garbeando por la calla de Alcalá. Recordé también, al verlo tocado por sombrero de ala ancha, al Spirit, aquel personaje fantástico de los pasquines de otra épocas brumosas por los años que han pasado. Vaya la solicitud de una disculpa a un miembro de tercera generación de la dinastía de los Rivera.

PITÓN DERECHO Y a propósito de Curro Rivera. Aquí en Calafia le vimos algunas faenas memorables. La primera bronca de Calafia lo tuvo a él como protagonista. Esa tarde por el sonido se dijo que el que tuviera más premios ganaría el trofeo El Curro hizo lo mejor de la tarde, pero no tuvo el premio que le correspondía. Disparatadamente sometieron a aplauso la entrega de los otros alternantes y él no quiso participar en el sainete. El ganón fue uno, sin pudor, que se lo agandalló con gran sonrisa. Pero si hablamos de faenas memorables debemos recordar el domingo 22 de mayo de 1972 en que fue cortado el último rabo en Las Ventas por un torero a pié. Ese rabo lo cortó el español Palomo Linares y muchos exigentes ( Y Las Ventas casi se rebosa con exigentes), creyeron que fue excesiva la premiación, tal vez la mayoría había pensado en dos orejas, pero el presidente mandó cortar el rabo. Esa tarde Palomo alternó con Curro Rivera y otro que quedó en el olvido y creo que ahí está la explicación de por qué, a pesar que no fue en ese sentido la solicitud, se cortó el rabo. Esta columna, graduada en el sospechosismo, cree tener el hilo explicatorio del evento.

PITÓN DERECHO, OTRA VEZ El caso es que Curro Rivera estaba en plenitud de su excelencia como torero. Esa tarde ya había cortado dos orejas a su primero y lo mismo había hecho Palomo Linares en el suyo. Ahí se apareció el fantasma que recorre los ruedos de España conocido por el nombre de Carpetovetónico. Por cerrarle puerta a un posible empate ante la concurrencia conocedora, otorgaron el rabo en el segundo de Palomo y San se Acabó. Y después de ser tan parcos los madrileños para cercenar rabos (El último había sido cortado en 1942 por Lalanda y el anterior seis años antes. precisamente por el novillero Lorenzo Garza, en 1936) no iban a cortar un segundo la misma tarde. Sin embargo Curro no se amilanó y, cómo habrá toreado que el público aún saboreando la faena del de Linares, apreciaron lo que hizo el Curro y le concedieron otras dos orejas al mexicano. Es conocido el hecho que al Señor Juez lo corrieron al otro día por dadivoso.

PITÓN IZQUIERDO Este rabo para Garza merece un párrafo completo. Según Garza en la entrevista que le hace Pagés Rebollar fueron dos y fue la tarde en que El Soldado mató citando con un pañuelo y cortó rabo. Luego Garza en el siguiente toro citó a cuerpo limpio y también cortó rabo. Estamos hablando de las Ventas de Madrid, nada más, ni nada menos. Esto es, dos rabos la misma tarde en Las Ventas y ambos para mexicanos. Después de la proeza pasaron años antes del corte de uno por Lalanda.

PITÓN IZQUIERDO, OTRA VEZ Debemos acallar las campanas patrioteras porque según el libro que consulte uno, son los premios y éxitos. Es así como desaparecen las hazañas homéricas que uno como mexicano disfrutaba en su autenticidad hasta que no llega el mentís de algún aparentemente mejor informado. Por ejemplo, todos sabemos que una tarde memorable Armillita después de pinchar cinco, seis veces, cortó las orejas y el rabo a un toro en Madrid. Pues bien, un taurino más o menos amigo mío, pero español, dijo que no. Que no se dio tal proeza. Que en ningún libro dice esto de la premiación . Yo le dije que en cuando menos tres libros de mi propiedad se asentaba esa noticia. El me contestó “Hombre, los habrás escrito tú”

PITÓN DERECHO El propio Armillita recuerda otra de sus memorables actuaciones: “La tarde más espectacular de mi vida, Pepe, tuvo lugar en Barcelona una vez que alterné con Belmonte y Lalanda. Belmonte cortó una oreja, Lalanda dos orejas, un rabo y una pata. Yo por primera vez en la historia del toreo corté cuatro patas, dos orejas, el rabo y los testículos de Clavelito, toro de la ganadería Justo Puente” Esto aparece en el libro “Los machos de los toreros” de José Pagés Rebollar, Página 6.

PITÓN IZQUIERDO Pero algo hay de inconsistencia en la historia. Paco Malgesto, en su libro “Armillita, Maestro de Maestros”, dice que fue el 26 de julio de 1934. Coincide en los nombres de los alternantes, pero aquí Belmonte sólo dio la vuelta al ruedo. Los premios de Lalanda y de Armillita son los mismos, el toro si fue Clavelito pero fue de Vicente Martínez. Página 104. En esta corrida del 29 de marzo en Calafia, el toro de Rivera llevó precisamente el nombre de Clavelito.

DESPLANTE En una ocasión discutía con otro aficionado de unas actuaciones y ponderábamos las faenas de los toreros con tan distintos criterios que un recién llegado nos preguntó:”¿Están hablando de la misma corrida?” Así pudiéramos cerrar esta columna preguntándonos, ¿Estaremos hablando de las mismas tardes?

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