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sábado, 1 de agosto de 2009

LA FERIA DE LAS VEGAS


PERDIÉNDOLE LA CARA AL TORO No pudimos empezar a leer la novela taurina Sin sangre Pajarito, de Carlos Hernández González, hasta que troquelamos la coma faltante entre los dos sustantivos. Quedó, como debe ser Sin sangre, Pajarito. Si el autor no tuvo cuidado en pulir el texto ¿Por qué voy a tener yo el cuidado de leer lo que tan a la brava mandó a la prensa? Porque me interesa el tema. También me pasa con las verónicas pasito atrás. Si el torero recula cada vez que veroniquea y luego compone la figura para que la cámara lo registre bien, ¿Por qué voy a mantener la atención? Porque me gustan las corridas.

AHORA SÍ, AL TORO En esta novela publicada en septiembre del 2007 y de la que ya hice alguna referencia, el autor ganadero, novillero y defensor de los animales, tiene la ocurrencia de enfundarse en el toro Pajarito, aquél que brincó e hirió a algunos y asustó a muchos cuando terminó en las primeras filas de la barrera de sombra, en la Plaza México, el 29 de enero de 2006. Esa misma tarde, aquí en Calafia nos preparábamos para ver a Alfredo Ríos “El Conde”, Angelino e Israel Téllez. Por la diferencia de horarios cuando empezaba la corrida en Calafia, ya Pajarito había pasado a la historia. En una de las vendimias de Ensenada, creo que la del 2007, salieron a la venta camisetas con dibujos alusivos al brinco de Pajarito rumbo a la barrera de la México y a la historia taurina. .

PITÓN IZQUIERDO En la novela el narrador es el propio Pajarito, de la ganadería Cuatro Caminos. Es un toro parlante que nos informa y conmueve, nos ilustra y nos convence en ocasiones y se hace escuchar porque sabe historia. Después uno como lector, inevitablemente pondera la cosmovisión de Pajarito. Aunque es una obra de ficción algunos párrafos no parecen haber sido escritos por Pajarito, porque no puede filosofar tanto un toro. Carlos Hernández González no se tapa bien y bajo la piel de Pajarito se nota que como tiene un hermano muerto por las heridas de un novillo, tal vez encuentra, por no sé que caminos, la reconciliación del dolor por el hermano perdido vinculando la defensa de los toros y la profesión de ganadero de reses bravas. Esto hace que sea patético su papel de Pajarito.

PITÓN DERECHO Además, nos da información histórica que siempre es bienvenida. También relata una corrida incruenta que tuvo mucho éxito de público entre los sensibles a las hemorragias inducidas y que desató un ataque masivo de los que tienen tareas en la arena cuando se pica, banderilla y mata un animal en el ruedo. Fue un párroco quien la organizó y quien después levantó una encuesta en varias ciudades con fama de taurinas. Las opiniones recogidas fueron mayoritariamente a favor de las corridas ecologistas. Los resultados de la encuesta indican que los aficionados acudirían en mayores cantidades a los tendidos, si ya no hirieran a los toros.

PITÓN IZQUIERDO Tendrán su oportunidad los que así piensen, porque próximamente en Las Vegas viviremos la experiencia de las corridas exangües y, sobre todo, estaremos inmersos en la cultura lúdica de quienes van a jugarse los ahorros y algunos, los acérrimos adoradores de la suerte hasta la vida futura. Las Vegas es una convención permanente de jugadores en serio y la intriga es ¿Cómo reaccionarán estos tahúres cautivos que ponen sobre el tapete su estabilidad económica a merced de los dados y cartas, frente a los toreros vestidos de seda y oro quienes, a su vez, ponen la vida en riesgo con tal de hacer arte frente a los toros?

PITÓN DERECHO Ya se sabe que los jugadores empecinados son discípulos de Birján y que los taurófilos son seguidores del arte de Cúchares. ¿Qué tipo de hermandad puede establecerse entre los tahúres y los toreros? ¿Habrá algún garabato microscópico común en el DNA de ambos apasionados? Es algo que no se debe perder el aficionado: contemplar una corrida en Las Vegas.

PITÓN IZQUIERDO Por lo que corresponde a los temibles administradores de Las Vegas, ¿Se les ocurrirá idear apuestas, no por orejas ni rabos cortados, pues no habrá, pero sí las vueltas al ruedo, prendas arrojadas al paso del matador, pasito atrás en las verónicas, o algún otro indicador de quién gana o pierde?¿Irán a cambalachar los óles por los woow?

PITÓN DERECHO La adicción por el azar que puede convertir a los jugadores en millonarios o clientes de los montes de piedad y el gusto por los toros negros que embisten y pueden generar emoción estética y muerte, ¿Serán pasiones humanas que pueden convivir y latir dentro de un solo individuo? Los devotos de Birján o los admiradores y oficiantes del arte de Cúchares, ¿Terminarán por repartirse Las Vegas, o los taurófilos formarán simplemente otro más de los tantos grupos que disfrutan la variedad de la ciudad del espectáculo?

DESPLANTE En la famosa escuela de agricultura Davis, al norte de California, aceptan que en Francia se elabora el mejor vino, pero - dicen con orgullo-: sus enólogos vienen a estudiar aquí. Si las cosas ruedan bien en Las Vegas, tal vez estemos en el preámbulo de que digamos que los güeros no tienen una historia taurina tan dilatada como la mexicana y ellos nos dirán, pero ustedes tienen que venir a ver corridas aquí.

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