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domingo, 27 de noviembre de 2011

TOROS EN VILLA CHARRA, TIJUANA


PITÓN DERECHO La topografía de Tijuana permite que desde Villa Charra se domine parte de la mancha urbana y es un regalo divisarla por la noche cuando aparenta haberse transformado en un coruscante traje de china poblana. La construcción principal es una gran herradura de graderías, de buena altura, tal vez unos quince escalones en las dos extremos más altos, sin techo y unos diez en los tendidos que están protegidos contra la lluvia y sol. El disco de arena tiene cuarenta metros de diámetro y una ancha vía, llamada manga, la conecta a las caballerizas y corrales. De manera tal que visto a ojo de pájaro, parecerá una gran espátula redonda y plana con un mango largo. Algunas suertes charras consisten en derribo de novillos a pié y a caballo a lo largo de la manga y también otras que hacen uso del redondel. 

PITÓN IZQUIERDO El patrón de Villa Charra es Carlos Bowser empresario que tiene una veintena de años en el esfuerzo y Lucio Bojórquez su maestro constructor que ha puesto lo mejor de su oficio y buena parte de su vida también en una edificación que ambos han entregado a Tijuana, tan ultrajada y tan querida. Una construcción sin ninguna de sus partes en calidad de mientras. El resultado de momento, es un coso inconcluso que tiene una alta barrera de primera fila y donde usualmente se extenderían los capotes de luces es una balaustrada semicircular que da una apariencia más de mirador de paisajes que de proezas taurinas y charras. 

PITÓN IZQUIERDO, OTRA VEZ El conjunto arquitectónico resulta atractivo, alejado de los perfiles usuales de los lienzos charros aunque cumpla con todas las necesidades físicas de uno. Además en Villa Charra tienen un kiosco para audiciones y un palenque de gallos. Algunos salones para reuniones bajo techo y espacios al aire libre para instalar las mesas de comidas y bocadillos de la cocina fronteriza mexicana.

PITÓN DERECHO Ya que hoy tendremos corrida de toros se cierra la totalidad del disco con portones metálico y se inicia el festejo de cuatro toros y cuatro matadores. En el paseíllo más que de cortesía se escucharon palmas de afecto porque dos de los cuatro toreros son de casa: César Castañeda y Pepe Hillo. Óliver Godoy y Alfredo Díaz, El Conde, son de Guadalajara. Los cuatro de alternativa y se ven concentrados para exprimir las oportunidades que les den los toros en este frio atardecer tijuanense.    

PITÓN IZQUIERDO Los toros no fueron propicios. Alcanzamos a ver algunos destellos artísticos de sus matadores. Como era de esperarse la falta de corridas se nota más en la suerte de matar, que es una que no se puede practicar y menos dominar en el toreo de salón, al que están casi reducidos quienes no tienen exposiciones públicas. 

PITÓN IZQUIERDO, OTRA VEZ Esta situación aceptada por los cuatro toreros los obliga a tomar riesgos en condiciones sofocantes. Su necesidad de torear los fuerza a tragar paquete. Esta estrechez de oportunidades para los toreros no sólo agobia a los toreros mexicanos. En la pasada temporada española un torero se presentó ante toros toros, con una afición exigente y una sola corrida en el último año. Este sábado 19 de noviembre de 2011, en esa circunstancia, lo artístico se dio por momentos y se agradece que los toreos hubieran aceptado torear y jugarse la vida en esas condiciones con tal de exponer  su arte.

PITÓN DERECHO Cierto que tuvieron una ambulancia con los códigos activados y además Villa Charra está a diez minutos de una atención médica de primera, pero las condiciones en general no son las que merece el arte que cada uno trae dentro. De los cuatro burladeros sólo uno tiene acceso al callejón y dos están cercanos a sendas puertas que permiten la evacuación expedita. 

DESPLANTE Debemos los aficionados dar el reconocimiento a personas que como Bowser y su equipo se empeñan en que la fiesta encuentre albergues como Villa Charra. ¿Y qué decir a los artistas toreros prestos a presentarse?  ¿Y de los aficionados que asisten a sabiendas? ¿Y de la fiesta de toros que encuentra intersticios supletorios de las plazas para florecer? 

PITÓN DERECHO ¿Será destino inevitable de la fiesta que se mantenga en este tipo de instalaciones habilitadas? Últimamente Tijuana tuvo dos plazas de toros, una cedió el espacio para que se inflara el comercio globalizado en el centro antiguo de la ciudad. La otra preside como señora de playas y oleajes los atardeceres frente al mar. Villa Charra bien pudiera ser emblema de la permanencia de la tauromaquia en la afición de los tijuanenses. ¿Qué sería de la fiesta si no existieran esas opciones recónditas en México, Colombia, Venezuela, Perú, Guatemala, España, Francia?






RECORTE Recordemos que en estos lares sufrimos la falta de escuelas taurinas que son verdaderos viveros de la fiesta. Sin ellas casi sólo por suerte se dan brotes silvestres de toreros que eventualmente llegan a ornar el mundo taurino. Entonces, lugares como Villa Charra pueden ser enclaves salvadores para los toreros que no ven un cuerno por mucho tiempo, que carecen de cartel o de influencias, o de amistad con empresarios y que están deseosos de intentar la obra de arte efímera que es el toreo. Óle por Villa Charra y sus similares en todo el mundo taurino. Óle por El Conde, Castañeda, Godoy y Pepe Hillo y sus colegas.

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