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lunes, 12 de diciembre de 2011

LIMPIA- CORRALES


TOCANDO AL TORO Una amiga aficionada neófita me pregunta: ¿Corrida limpia-corrales? Le contesto.

PITÓN DERECHO Los toros y novillos que se rezagan en los corrales tienen distintas biografías. Algunos llegaron como novillos con cornamenta modesta y poco cuajo, sobre manos y patas pequeñas, hace ya tiempo. Ahora, pasado cuando menos un año dan miedo por cornalones y tener pezuñas destartaladas por tanto caminar en blando sin gastarlas. Se han quedado por varias razones;  en su momento los matadores de cierto cartel les hicieron el feo y el toro despreciado extraña su ambiente y las corraletas no son propicias para hacer lo que su genética ordena: embestir. En esas condiciones de establo, es altamente probable que permanezcan inéditos. Otros puede ser que hayan sido “indultados” por virtudes inferiores a las que un ganadero considera necesarias para regresarlo a padrear en sus dehesas. Luego de ser curados uno pensaría que languidecen por una segunda salida a la arena y si lo hacen son de alerta roja.   

PITÓN IZQUIERDO Los toros generan gastos tanto en los corrales como en los llanos  y urge hacer algo con ellos. Aparecen dos o tres desesperados toreros que no han visto un cuerno en temporadas y están dispuestos a atragantarse con tales morlacos. El sagaz empresario arma un festival y aprovecha el entusiasmo de toreros y realiza su corrida “limpia-corrales”, que por supuesto no anuncia así. El encierro puede anunciarse como de toros de distintas procedencias, lo cual es cierto, pero lejos de ser una corrida de concurso de ganaderías es, más bien una de recalentados de fin de temporada o temporadas. 

PITÓN DERECHO Y ya que estamos en la limpia de corrales, también escombraré esta columna con algunos asuntillos arrinconados. Esta emana pasaron en Toros y Toreros, dirigida por Julio Téllez en el Canal 11, a Conchita Cintrón (Mi Conchita), recibiendo clases de capote, imagínense Ustedes, de José Ortiz, el Orfebre Tapatío,  uno de los creadores taurinos. De su autoría son varios quites, el de Oro, La Tapatía y La Orticina. Qué suerte ver al creador con sus criaturas. ¿Y recordar a Conchita? Magnífica torera de montura y a pié.

PITÓN IZQUIERDO En el corto prodigioso, Pepe Ortiz con los vuelos del capote, verdaderas prolongaciones de su personalidad acciona las muñecas, las piernas, la cintura, el cuello y sobre todo incorpora el corazón para cargar de estética las evoluciones frente a un toro imaginario. Óle. A un lado, alborozada, Conchita Cintrón festeja la danza que está en blanco, negro y sutilezas grisáceas lo cual está bien porque resultan ser los colores de la nostalgia. Órale.

PITÓN DERECHO La película se llamó Maravilla del Toreo, dirigida por Raphael J. Sevilla, estrenada en febrero de 1943, en el cine Palacio de la Ciudad de México, tres años antes de la inauguración de la Plaza México, donde también triunfó Conchita. Como afortunada coincidencia hoy es el día de las Conchitas (8 de diciembre), fecha popular en que le firmaban corridas a Cintrón en Guadalajara.  

PITÓN IZQUIERDO También aprovecho este día de fregón para deshacerme de algo que me da gusto: en la corrida del 6 de noviembre en La México, Arturo Saldívar cortó el rabo 121, sin contar los otorgados a los rejoneadores. Yo estuve en el tendido. Pues bien, este columnista también vio desde los tendidos el corte del 1º  en febrero de 1946. Fue para Silverio Pérez, en un Mano a Mano con Manolete y ya me deshice del compromiso interno  de escribirlo pues lo reconstruí en una columna elevada nostálgicamente en este blog.


PITÓN DERECHO Aun hay otro rezago que  tal vez mereciera una columna completa, pero sólo le asignaré párrafos. 

PITÓN IZQUIERDO Hay un género de crítica popular que parece trastabillar al borde de la extinción, al menos en México: el referéndum taurino. Para esta figura de participación ciudadana se necesita, primero, la presencia abierta de una figura pública en una corrida de toros, y en segundo lugar, la multitud anónima que la descubre. Luego empieza a desmoronarse  el murmullo en los tendidos al paso del nombre de boca en boca hasta que empieza el abucheo, la rechifla o bien, en casos singulares, el aplauso. 

PITÓN DERECHO Este ente democrático no está en agonía, sino inactivo, y puede resurgir en cualquier tarde de seda, sangre y sol, cuando se decida algún prócer a ser descubierto entre los aficionados. Es decir, va a llevar tiempo, porque los ostentosos no conviven entre las multitudes que no hayan sido convocadas por sus porristas. Cualquier muchedumbre congregada por cualquier otro motivo festivo desmantelaría la “popularidad” de uno que se atreviera a pavonearse ante el pueblo.

PITÓN IZQUIERDO Las que sí están activadas y tienen respuestas instantáneas son las llamadas redes sociales. Cualquier político o figura del espectáculo puede maquillar su egoteca hasta hacerla florecer  en el departamento de comunicación social, que hace las de veces de vivero, pero cuando resbala y patina su verdadero yo, alguien despliega las redes sociales y captan sus andanzas y traspiés y su ego queda expuesto para siempre, colgado de las redes, chorreando.   

PITÓN DERECHO Esto viene al caso, porque recientemente navegamos por el espacio cibernético (Imposible “navegar por las redes”, como nos puede aclarar cualquier pescador), y encontramos sitios de infamia y denuncia contra todo mundo: contra políticos palurdos, toreros heridos a los que hacen escarnio, a favor y en contra de los silicones amasados con algo de botox y disfrazados de mujeres y ataques a la fiesta taurina y sus adláteres. Pensamos que entre esos indignados se cuentan algunos aficionados que no tienen oportunidad de gritarlo en las corridas, porque nadie se arriesga para ser blanco y diana de injurias de alta precisión emitidas desde el anonimato enfiestado.

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