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miércoles, 26 de febrero de 2020

¿Y LOS VILLAMELONES, QUÉ?


Para Primo Tommy y su gusto por la Fiesta

PATIO DE CUADRILLAS Son evidentes tres especies de asistentes a los rituales taurinos: a) Los Conocedores, b) Los Aficionados y c) los Villamelones. Esos tres grupos tienen una visión distinta de la tauromaquia. Aquellos, los Conocedores perciben las pequeñas desviaciones del ritual, alaban detalles invisibles para el resto de los asistentes y tienen un vocabulario específico para el toro, el torero y el comportamiento de ambos, redactado durante siglos y que no están dispuestos a someter a revisión. Conocen el comportamiento y genealogía de las ganaderías  y el valor, la técnica y creatividad que los toreros deben aplicar para obtener de esos animales el arte efímero de la tauromaquia. Los Aficionados por su parte han acumulados en sus asistencias muchos conocimientos de los destellos exteriores de la fiesta y alaban a los héroes pero no muestran interés para hurgar mayores detalles. Los Villamelones son los que llenan las plazas cuando la fama de los toreros o el día de asueto resultan atractivos y se divierten.

LIANDO EL CAPOTE DE LUJO Si somos rigoristas para referirnos a ellos no podemos hablar de especies de asistentes porque este vocablo, cuando se aplica a seres palpitantes implica que entre ellos no pueden reproducirse. Pero en el caso de los taurinos es factible el tránsito entre ser Aficionado y convertirse en Conocedor, esto es si hay suficiente interés. Asimismo el soberano Villamelón puede llegar a ser Aficionado y hasta convertirse en Conocedor. Aquí los extremos se tocan, porque curiosamente hay Conocedores que en el fondo, aunque no tienen mucho la verdad es que son Villamelones Ilustrados. (¡Serendipia! ¡Ya apareció otra especie!)

TALLANDO LA TIZA Aquí encontramos un fenómeno curioso: pocos taurinos se proclaman como Conocedores, a lo más que llegan es a declararse como allegados a la fiesta y que han visto toros desde hace tiempo y algo han aprendido, porque de toros, sólo las vacas saben. Pero cuando abandonan su modestia gritonean y definen a los Aficionados y Villamelones como ignorantes de la Fiesta. Tenemos que los Aficionados y Villamelones son denostados por los periodistas taurinos y Conocedores como la caterva de poca razón y bajo entendimiento que adultera la fiesta.

CIELO ANDALUZ  Pocos de los llamados Conocedores han caído en cuenta que los Villamelones forman una especie en peligro de extinción y que cuando desaparezca con ella se lleva la Fiesta. La Fiesta para sobrevivir depende de quienes la gozan sin conocerla pero que se forman frente a las taquillas, costumbre que no todos los Conocedores tienen.

CAMBIANDO LA SEDA POR EL PERCAL Claro que la extinción no sería total porque siempre habrá cortijos para espectáculos tal vez clandestinos  para el goce de minorías taurinas afortunadas, pero lo que es la Fiesta de Fiestas, el griterío en los tendidos y las broncas contra el Juez o contra el diestro es para solaz y esparcimiento de las multitudes; precisamente los que están volviendo la vista a otro lado.

PITÓN DERECHO Esto viene al caso porque en la última corrida de la temporada 19-20 en La México, un toro de más de media tonelada, tumbó dos caballos, embistió con emotividad en el quite del alternante que pudo apresurar dos chicuelinas por el cuerno izquierdo y otras por el derecho. También por su movilidad los banderilleros colocaron los dos primeros pares  de los medios hacia dentro y el tercero de dentro hacia los medios hilando el envite del segundo. Óle.

PITÓN IZQUIERDO Luego con el matador ya iniciando la faena el toro embistió en dos doblones por el cuerno izquierdo y no se le vio que tuviera ese lado imposible. El viento pudo ser la razón por la que el matador toreara por la derecha defendiéndose con la extensión que el ayudado le ofrecía.

PITÓN DERECHO Fue una faena derechista emocionante por la intermitencia de las embestidas amenazantes a media altura bien sostenidas a pie firme por Saldívar. Al rato se pedía el indulto y los cronistas dictaminaron que era imposible darle gusto al nuevo público  que es bien venido, pero que tiene que aprender. Después de la estocada el toro tardó en doblar y tuvo que ser descabellado. Al ser arrastrado el público aplaudió al toro en homenaje que los cronistas tampoco consideraron apropiado.

PITÓN IZQUIERDO Recordemos la memorable proeza de José Tomás en Nimes el 16 de septiembre de 2012 cuando en su encerrona indultó a Ingrato, de Parladé. Este animal brincó  en una embestida y cayó dentro del callejón y asimismo se acomodó en la historia taurina con ese hecho raro: un toro que salta al callejón y que es indultado. Un cronista dijo que el salto pudo ser indicio de bravura.[1]  

TORO DE REGALO Bien. Recordemos que La México, como todas las plazas de toros del mundo tiene dos reglamentos: el oficial autorizado por las autoridades y el que impone la costumbre de los asistentes--de aquí y de allá. Dijimos en otras ocasiones que cuando se dan las broncas es por el choque de ambos reglamentos. El público bienvenido ese domingo pidió el indulto agitando los pañuelos en los tendidos y también en las barreras. El indulto es facultad del Juez de Plaza y no fue concedido. Esto del indulto como muchos  otros elementos de la Fiesta, tiene varias funciones. Creemos que la  principal --cuando se da, tiene el propósito de perpetuar la calidad del toro. Su bravura por ambos cuernos, su fuerza, su capacidad de transmitir peligro, su trapío, su permanencia. Otra función del indulto es el prestigio para la ganadería que lo exhibe con orgullo. Asimismo el público eufórico al lograr el perdón se siente factor importante de esa tarde.

PITÓN DERECHO No todos los toros favorecidos con el indulto colman el paradigma de los ganaderos, quienes en tal caso deciden no aparearlos aunque enmarquen la noticia en los muros de su hacienda. Uno de ellos (ganadero, no muro) me dijo una tarde en que le habían indultado, que  no quería al toro porque ¨ yo ya tengo el semental y tengo la madre, ¿entonces?... ¨ En otras ocasiones obsequian el ejemplar a otros ganaderos secundarios o incipientes o ¨le dan las tres¨ a algún temerario ansioso. Los mismos asistentes que otorgaron el indulto con el paso del tiempo sólo recuerdan que estuvieron ¨esa tarde en que se indultó un toro¨.

REMATE FINAL También el César tenía la decisión última para concederle la vida a un vencido en  la lucha y el gladiador aguardaba su venia para matar al moribundo. El César hacía un ademán y se salvaba el abatido o según la señal, recibía la muerte. Establecemos la analogía en la actual tauromaquia en  que el matador no debe buscarle la cara al Juez  cuando se pide el indulto y debe proseguir con el ritual. Si le busca la cara, se le toma a mal y si no espera la señal y mata al animal, también se le puede tomar a mal como narra Niño de Rivera del desaguisado de Solórzano y Llaguno con respecto al indulto inminente de Tortolito y que Solórzano impidió para echar a andar un rencor amargo del ganadero.[i]



[1] CLEMENTE Lorenzo, LORRIO Andrés JOSÉ TOMÁS EN NIMES. Edición Especial para México. (España, 2013) la esfera de los libros. 198 pp. Fotografías. Lo mencionado está en la 120 y 148.



[i] NIÑO DE RIVERA, Luis SANGRE DE LLAGUNO La razón del ser del toro bravo mexicano (México, 2013) Punto de Lectura. 542 pp. Fotografías. Lo mencionado está en las 275, 276. 



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